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Martes 29 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

La palabra del año

Columnista: Libardo León Guarín

Es la post-verdad, según lo registra recientemente el diccionario de Oxford, para definir algo aparente que se divulga presentándolo como más importante que la propia verdad, sirviéndose de la ignorancia del otro, de la exaltación de lo emotivo, del apasionamiento, de las creencias personales, de la chismografía popular, con fines políticos desde luego, es decir, tapando para modelar a la opinión públicaa voluntad y manejar la cosa pública una vez en el poder.

Ya se vio en el Brexit, en la campaña de Trump para alcanzar la Casa Blanca y en Colombia con la consulta sobre los acuerdos de paz, lo cual fue reconocido en público por directivos de esta campaña por el No; se acudió a tal forma de mentira, utilizando la nueva-vieja estrategia aconsejada por los asesores de campaña.

Analistas sociales aseguran que la post-verdad como medio parece ser ahora el recurso de los grupos políticos cuando ya no tienen ideología de soporte ni programas por cumplir pero sí incumplidos y cuando ya las imágenes pagadas en los medios no les dan juego.

Así las cosas, la campaña política se vale de enviar “twitters” con mentiras difíciles de corroborar cuando no de último momento, planeadas conscientemente para ganar con la mentira en las urnas. En muchas de ellas se maneja el miedo, el fanatismo religioso y los valores ancestrales acusando de ponerlos en peligro, empleando medios electrónicos de fácil acceso y ya muy populares, diseñados no para sostener grandes debates sino para “repetir lo más estruendoso del día y odiar desde del anonimato”

Entonces resulta más efectiva una foto maquillada, una afirmación distorsionada o descontextualizada y un documento falso en la red; es aplicar lo de una mentira que repetida mil veces se vuelve “verdad”. Maquiavelo estará muy contento desde su hermosa tumba en la catedral de la Santa Croce de Florencia, al saber que este neologismo más cercano a un eufemismo esté sirviéndose de la mentira como parapeto para ganar consultas electorales engañosas, porque la ética política, si alguna vez la hubo, desapareció del todo.

Adenda: Un pintor es aquel que pinta lo que se vende; un artista es aquel que vende lo que pinta. (Pablo Picasso)

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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