Publicidad
Sáb Nov 18 2017
21ºC
Actualizado 05:24 pm
Martes 26 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

La universidad de la nación colombiana

Columnista: Libardo León Guarín

Así llamaba Alfonso López Pumarejo a la Universidad Nacional de Colombia, que cumplió este 22 de septiembre sus primeros 150 años.

Desde su fundación y su primer rector Manuel Ancízar, la UN defiende la educación pública, laica, policlasista, científica, autónoma, democrática e incluyente, no sin dificultades que van desde quienes han querido acabarla por “subversiva”, hasta los ataques de anarquistas, politiqueros y de los clericales para tomársela. Hubo que esperar hasta 1.867 para que el segundo esfuerzo resultara exitoso, porque ya el vicepresidente F. de P. Santander lo había intentado organizando el primer sistema educativo que tuvo la Gran Colombia, incluyendo en él a la Universidad Central de la República con sedes en Bogotá, Caracas y Quito.

Si no son los tamaños de las construcciones ni las cantidades los que definen qué es una universidad sino sus calidades académicas, algunos datos hablan de sus dimensiones y alcances: 95 programas en pregrado y 349 en posgrados (64 doctorados), unas 60 publicaciones periódicas activas, 53.582 estudiantes, 3.007 docentes de planta, 1.098 grupos de investigación, sedes en Bogotá, Medellín, Manizales, Palmira, Orinoquia, Amazonia, Tumaco y San Andrés, 118.622 aspirantes (2.016) para 17.590 admitidos. Y en todas las mediciones, amañadas y no amañadas, nacionales e internacionales, aparece adelante.

Pero lo más importante de ser de la Nacional –en mi caso cambió mi vida-, como señala Fernando Isaza en “Semana”, es haber entendido que allí no solo se enseña una profesión sino una educación universal; como definía G. Steiner lo que es una Universidad con mayúscula, allí se aprende a leer la realidad y a disfrutar del conocimiento dentro de las aulas pero también en sus cafeterías, en sus prados.

Egresar sin lograrlo es aceptar que la U se fugó por entre las piernas. Esa educación abierta y racional alcanza hasta para descubrir si el interlocutor es de la U pública y en particular de la UN porque otorga carácter; allí los estudiantes, como he visto en uno de sus muros, si no son “ni tan violentos como dicen ni tan sumisos como quisieran”, sí pretenden ir más allá de la exigencia utilitaria de ser solo los oficiantes “que demandan los sectores productivos”.

¡Salud y largos años!

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (1 vote)
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad