Martes 06 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Votar sin botar

Columnista: Libardo León Guarín

El instrumento por excelencia de la democracia es el voto, aunque de seguir como vamos esta doctrina política favorable a la intervención del pueblo en su gobierno estaría llegando a ser inviable por los abusos cometidos contra ella, para retornar a otras formas viejas como la autocracia y, por qué no, a inventar una nueva. Toda convocatoria a votar es invitación a expresarnos y si es “a conciencia” y no por dádivas o acosos, así sea en blanco, mucho mejor; pero hay que votar.

Los colombianos tenemos esa oportunidad ad portas; contra la decisión libre de hacerlo responsablemente pesan la ignorancia voluntaria e involuntaria, las falsas verdades, el hambre vendedora de conciencias, las presiones de grupos con poder, las encuestas hechas para reorientar, la desconfianza de las promesas incumplidas, el uso del poder de los elegidos para negocios y negociados. Pero no todos los candidatos son bandidos metidos por entre las piernas de los partidos que cambiaron silencio por votos cautivos; de ser así no habría esperanza de país mejor. El trabajo consiste en buscar y buscar con la linterna de Diógenes entre tanta basura de oportunistas sin proyecto fuera del de su bolsillo.

Para no botar el voto, aléjese de los candidatos que no les cabe el país o la región en sus cabezas, de los que creen que las patologías sociales padecidas se atacan con pañitos de agua tibia, con limosnas de caridad cristiana, creyendo que la enfermedad está en las sábanas, prometiendo solucionar cositas puntuales.

Apoye a los de ideas claras sobre problemas estructurales urgentes por atender sin que llegue la noche, metiéndoles duro la mano: la atención en salud hecha añicos, otra vez como en 1936 y en la reforma agraria de 1968, las tierras improductivas acaparadas, la paz alcanzada en peligro con promesas camufladas de los derechosos de volver a la guerra, las distancias sociales enormes con ricos muy ricos y pobres muy pobres, la corrupción cubriendo ya de arriba abajo a la pirámide social, porque para el neoliberalismo salvaje el éxito es a cualquier precio.

No vale la pena votar botando para que las cosas sigan lo mismo, que es como quieren que sigan los dueños del país, acabando de paso con la democracia.

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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