Martes 17 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Karoshi y kadokushi

Columnista: Libardo León Guarín

La cultura de la sociedad japonesa se ha mantenido como referencia de contraste para los occidentales, por ejemplo, de lo que somos los latinos, bien distintos en historia y costumbres. Piedad Bonnet publica un descriptivo artículo (El Espectador 08-07-18) acerca del “karoshi”, entendido allí como la muerte por estrés laboral estimulada por la sociedad del rendimiento, que ve bien el exceso de trabajo hasta el punto de dar posición social estar siempre ocupado, no siempre por razones de mejores ingresos; sin importar las consecuencias para la calidad de vida. Los han llamado trabajólicos por adictos al trabajo; sin embargo, los suicidios por esta causa aumentaron, en esta cultura propensa a definir por mano propia el fin de la vida.

La situación condujo a que el Gobierno proponga reglamentar las horas de trabajo extra, limitándolas en 100 mensuales. ¡Aunque usted no lo crea!, también porque la OIT señaló que el 20% de los japoneses trabajan más de 12 horas diarias. La disciplina extrema y la imposición de ser competitivos y los mejores lleva a que los niños sean sometidos hasta a tres jornadas de estudio en diferentes planteles o aprendizajes, para terminar dormidos en sus asientos escolares; la publicación de los resultados de ingreso en universidades como la U. de Tokio siempre conlleva a suicidios de jóvenes, por no haber dado la talla. Aquí, los mandamos a una privada donde sea fácil entrar y graduarse. Lo que en Japón parece un hecho tolerable, en Francia funcionarios de “France Telecom” serán procesados por presionar laboralmente a sus empleados, hasta producirse 35 suicidios por ese motivo, según se alega.

Pero también crearon los nipones el concepto de “kadokushi” o muerte solitaria, frecuente no solo allí sino sobre todo en las sociedades altamente urbanas, donde las comunidades de lazos de familia y vecindad desaparecieron. La vejez en soledad ya no es extraña entre nosotros; jubilados sin o con hijos pero que emigraron a Australia, paseantes cotidianos de los centros comerciales mientras llega la noche, curiosamente en medio de mucha gente que va y viene, para lo cual se emplea el concepto aparentemente contradictorio de “muchedumbres solitarias”.

Adenda: Es mediante el trabajo como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre (Simone de Bouvoir).

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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