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Martes 21 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Cuestión de principios

Columnista: Libardo León Guarín

Expresión usada hasta el desgaste ante provocaciones que se consideran ofensivas para mi conciencia, mi formación y mi ética; poco se oye hoy. Cambios en el imaginario moral de muchos colombianos vienen borrando fronteras entre lo lícito y lo ilícito –diferentes de lo legal e ilegal-, para reemplazarlos por ambivalencias de conducta, lo que para otros es actuar sin principios. Desde cuando hacer dinero de cualquier modo y medir el éxito por la acumulación se volvió meta de metas, si buscamos el comienzo.


Actuar así es cosa que se ve sin tapujos en "gente de bien"; y como los de abajo imitan comportamientos, pues la pirámide social entera "se cubrió de hielo y mi cuerpo entero se cubrió de frío" como dice el poema de José Alfredo. No es otra cosa sobornar, desde arriba, a un empleado para retrasar la publicación de una ley que intenta limitar la evasión fiscal, según denuncia el Minhacienda. O alegar, desde abajo, el derecho al trabajo en el transporte pirata "porque vivimos de esto"; con ese argumente se deberían dejar quietos los del micro y macrotráfico de estupefacientes, a los reponeros y secuestradores, de abajo y de arriba. A tanta desorientación de principios no podemos llegar ni en ese juego deben caer las autoridades.


Es lícito regular cargue y descargue de mercancía en la ciudad para mejorar la movilidad, lo cual favorece a los más y no a una pequeña minoría de transportadores, si se parte del principio del beneficio general –lo primero- sobre el particular –lo segundo- Ni es argumento válido alegar desde abajo que como la compañía canadiense da trabajo, pues que haga con el futuro ecológico y el agua lo que le de la gana, además llevándose el oro. Y en esta barullo confuso sin principios el expresidente Uribe, en calzas prietas, pretende convencernos que lo persiguen –en gobierno de su Partido de la U- y que el derecho de asilo cobija los crímenes de Estado; o el Procurador en otro arrobamiento de místico opusdeismo franquista, diciendo que el Juez Garzón es "delincuente". Confusión desorientadora de principios que tuerce lecturas; sociólogos del siglo XX la llamaron sociedad anómica, enferma, sin directrices sociales claras para actuar y juzgar.


EDUCACIÓN PARA LA CIUDAD.- Un añejo pomarroso de la Cra. 33 con 52, puede ser el último árbol superviviente de la hacienda Cabecera del Llano; vive de milagro. Conservarlo es dejar constancia de lo que no puede ser la urbanización devastadora.

Autor:
Libardo León Guarín
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