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Martes 17 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Publicidad engañosa

Columnista: Libardo León Guarín

Al acoso comercial permanente al cual estamos sometidos, hay que añadir sus trampas encubiertas y abiertas. Dicen que para prevenirlas y controlarlas entró en vigencia la Ley 1480/11 o  Estatuto del Consumidor –otro más- una medida santanderista basada en la ley vuelta fetiche con capacidad milagrosa.


Como si aquí no fuésemos expertos en buscarle la comba al palo, empeñados en encontrar el éxito económico por encima de la ética, con aventajados alumnos de J.J. Rondón que insiste en que la ética es tema para filósofos, y entre comerciantes con responsabilidad social retórica, de dientes para afuera, o para financiar paracos con bultos de dinero, según lo declara sin tapujos en Semana “Pedro Bonito”, su “ministro de hacienda”.


La publicidad engañosa anda suelta en múltiples formas; oigo promoción educativa para cursos de meses, donde el “diplomado” sale derechito a trabajar; como si fuera tan fácil con subempleo del 32%. Una transnacional petrolera, denunciada por las condiciones de vida de sus trabajadores, subcontratados mediante la argucia uribista de las cooperativas de trabajo asociado, se promueve poniendo en la pauta a supuestos beneficiarios de las maravillas que les dan. A una actriz, modelo para viejos verdes, la metieron entre palos por impulsar el elíxir de la eterna belleza juvenil; algo como las nuevas píldoras de vida del Dr Ross. Y para atraer compradores la propaganda anuncia que hay apartamentos “desde…”; pero cuando el cliente llega de esos ya no hay. Solo ejemplos de publicidad disfrazada donde lo importante es hacer plata con engañabobos. Y para mayor descreste con terminologías en inglés, frecuente para vender programas educativos.
Dejando por ahora la publicidad política, es posible que con los medicamentos al acoso comercial y al engaño se aumente la chiviada. Decía un ministro español de sanidad que, también allá, muchos de esos medicamentos ni tienen las dosis anunciadas o son solo almidones; si algún resultado se obtiene es por el “efecto placebo”. Trabajo para el INVIMA, mientras no descubran infiltrados también allí legalizando ilegalidades.


Hablamos de calidad del producto. Ariel Armel envejeció ensayando sacar adelante una organización de consumidores que reclamen honestidad de los vendedores, de la publicidad y del Estado en su defensa.


ADENDA.- ¿Cómo hacían los cuchos para estudiar sin usar internet, blackberry, mp3, ipod, iphone, ipad3 de 7.85 y memoria de 6 gigas? pregunta el gomelo. Usando la cabeza, le responde el abuelo.

Autor:
Libardo León Guarín
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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