Publicado por: Luis Ernesto Ruiz
Yo creo que todos los colombianos lo que pedimos es eso: pronta y cumplida justicia. Por eso ha sorprendido al país el fallo del Tribunal de Cundinamarca en el cual se ratifica la condena a 30 años al coronel Plazas Vega y, además, se colocan un par de arandelas inusitadas como son la invitación a la Corte Penal Internacional, CPI, para que juzgue al expresidente Betancur y la solicitud de que el Ejército pida disculpas al país por el ataque aleve que hizo el M-19 al Palacio de Justicia.
En el juicio de Plazas, la Procuraduría General de la Nación ha encontrado que existen declaraciones falsas o dudosas y que se ha manipulado el expediente, para poder cobrar en él un chivo expiatorio. El dolor de patria de lo acontecido en el Palacio de Justicia, donde el beneficio de la duda se aplicó en contra del procesado y no a favor, como es en todas parte del mundo. La percepción que el país tiene es que este fallo cumple una de las formas de lucha que con tanta frecuencia se ve en Colombia, como es hacer que pese la política y no las doctrinas jurídicas que nos rigen.
Quienes como demócratas debemos respetar los fallos de la ley no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por algunos de ellos. Solo esperamos que la majestad de la Corte Suprema de Justicia reencuentre el camino para eso que todos los colombianos ansiamos: una pronta y cumplida justicia, como reza en nuestra Constitución.
Parece mentira lo que estamos viendo hoy en Colombia. Los causantes directos del holocausto del Palacio de Justicia están a un lado de la Plaza de Bolívar, esperando que el Ejército vaya a pedirles disculpas por las atrocidades que se cometieron en ese fatídico día por parte de sus compañeros del M-19.
No pongo en duda la legalidad de la presencia de quienes son los dueños del poder en el Palacio Liévano. He aceptado desde siempre la voluntad de quienes un día utilizaron las armas para buscar un ideal de patria -así se hayan equivocado al utilizar el dinero de las mafias del narcotráfico, especialmente en el fatídico hecho del Palacio de Justicia- pero que recorrieron el camino de la reconciliación y el Estado lo aceptó y dentro de una confrontación política lograron llegar a él. Sin embargo, produce escozor que quienes defendieron los intereses de la democracia, como lo expresó ese día el coronel Plazas, hoy estén cargando con la culpa de otros. En esa fecha el país los vitoreó, pañuelos bancos y flores llovieron al paso de los soldados a los cuarteles, por lo que espero que hoy este mismo pueblo no los abandone.
El expresidente Belisario Betancur no se ha negado nunca a dar las explicaciones sobre sus actuaciones en esos fatídicos días; su juez natural lo absolvió, naturalmente era el juicio político de esa historia triste del país y según los entendidos no cabe ninguna presencia de la CPI, a quienes equivocadamente un alto tribunal de Colombia les quiere entregar un pedazo de patria.









