Publicidad
Publicidad
Dom 2 de Ago de 2015
24ºC
Actualizado 05:18 pm
Miércoles 27 de Marzo de 2013 - 12:01 AM

Antonio J. Moreno González

Ha partido, no estará más con nosotros, ha iniciado el viaje a la eternidad, donde las almas justas gozan del descanso eterno. Deja una honda huella en quienes lo conocimos, admiramos y respetamos; en mi caso, tengo que decir que desde mi época de estudiante de Arquitectura, recibí de él su consejo, como la oportunidad de trabajar en su oficina cada vez que llegaban mis vacaciones.

Que grato es recordar cuando subíamos en ese viejo ascensor de la Colombiana de Tabaco, donde me esperaba la mesa de dibujo, -esa que los estudiantes de hoy ya no conocen- y donde Leoncio Silva, el sempiterno delineante de arquitectura, nos daba los truquitos de última hora, compartíamos con el recién egresado arquitecto Enrique Quiroga, a quien envidiamos por su facilidad en la elaboración de las perspectivas que a mano alzada realizaba siempre, llenas de la emoción que esto imprime, sin la frialdad y el acartonamiento de las que producen los computadores de hoy en día. Todo bajo la mirada serena y cordial de un maduro arquitecto como lo era Antonio Moreno González, de quien recibía siempre la misma frase el día antes de viajar a Medellín con mi chequecito en el bolsillo: “Aquí lo espero en las próximas vacaciones”.

Paco le decían sus amigos, nunca me atreví a tanta confianza, aprendí a respetarlo y a apreciar la amistad que por siempre recibí de él: su serenidad, la visión en el enfoque de los proyectos y la racionalidad en sus desarrollos, lo humano de su carácter.

El contacto permanente con la naturaleza y su dedicación en especial a la crianza de ganado, la que atendió en forma directa; donde ver nacer, crecer y formar una excelente animal traducía igual emoción en crear, diseñar y construir un espacio que por siempre permanecería, esto le dio una hermosa perspectiva de vida. Se ha ido al infinito con la tranquilidad de haber dejado una gran impronta a través de toda su existencia, en especial con esa hermosa familia que formó y a la que le profeso un profundo aprecio. Descansa en la paz. 

Autor:
Luis Ernesto Ruiz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (1 vote)
Otras columnas
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad