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Miércoles 07 de Agosto de 2013 - 12:01 AM

Carlos Virviescas Pinzón

Ya no está con nosotros. Como era su talante, viajó con la discreción que siempre lo caracterizó. Tuve la inmensa fortuna de conocerlo cuando todavía era yo un estudiante de bachillerato, en un diciembre cuando él subió a La Mariana, una finca de mi padre (ubicada un par de kilómetros arriba de la Corcova), en busca del arbolito de navidad para la oficina donde prestaba sus servicios, en Bucaramanga. Como no había pedido permiso, el mayordomo lo llevó para que hablara con don Luis Emilio, con quien inmediatamente establecieron una cordial relación. Uno muchacho no deja de ser lambón y como era de esperarse le averigüé la vida y milagros de su existir.

Enterado de que era arquitecto, me fue interesando la cosa, creo que de ahí me salió la idea de estudiar arquitectura, y el doctor Virviescas aseguró por años su arbolito de Navidad. En esa época no existía la Cdmb y por eso lo podía bajar tranquilo a Bucaramanga.

Ya graduado de arquitecto, muchas veces recibí su cordial y generoso consejo. Siempre ponderado y cordial, seguro de sí mismo y de acrisolada conducta (hoy tan escasa en los funcionarios). Supo ganarse el respeto de la clase política, especialmente cuando fue concejal, quien como las orquídeas se levantan hermosas entre la ramazón que las sustenta.

Carlos Virviescas es un ejemplo de vida: como persona, como profesional, como funcionario y qué no decir como miembro de familia; era bajo de estatura, pero como un gigante se manifestaba en todas sus actuaciones a lo largo de su existencia. Bucaramanga le debe mucho: defendió con entusiasmo la meseta, trazó muy buena parte de su crecimiento y defendió sin temores sus ideas y conceptos, rechazó con energía las malas prácticas, siendo un constante crítico de ellas.

Como los grandes hombres siempre estará presente, los recordaremos como aquellos que dejaron honda huella: Don Armando Puyana Puyana o el maestro y amigo Alfonso Gómez Gómez, destacados en sus tareas, amantes de su tierra que los vio nacer y ejemplo de vida a quienes los estamos sucediendo.

Autor:
Luis Ernesto Ruiz
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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