Publicado por: Luis Pinilla Pinilla
Como dice el adagio,“el que no conoce la historia se ve obligado a repetirla”. Nicaragua anuncia la construcción de un canal interoceánico en su territorio, que entregaría a China, con mayores perjuicios para los mares territoriales de San Andrés, valga la cita de apartes de carta enviada por Rafael Uribe Uribe, marzo 1901, a Carlos Martínez Silva, Embajador de Colombia en Washington.
“Persuadidos ustedes, como todo el mundo, de que la compañía francesa jamás hará el Canal y de que la prórroga de la concesión fue lo que determinó el poderoso movimiento de la opinión americana en favor del Canal de Nicaragua, temieron ustedes haber alejado para siempre del territorio colombiano los beneficios presentes y futuros del Canal, y bajo la impresión del temor a esa culpa, vino usted a toda prisa a procurar atraer el gobierno americano a la preferencia por la vía de Panamá….”.
“… Hoy es un hecho evidente que si los Estados Unidos construyen para sí el Canal de Nicaragua, las potencias europeas se apresurarán a construir el de Panamá para el resto del mundo; pero la recíproca no es cierta: si los Estados Unidos construyen el Canal de Panamá, las potencias no construirán probablemente el de Nicaragua. De donde se deduce que debe dejarse a los Estados Unidos que abran por su cuenta esta última ruta”.(Escritos Políticos; José Fernando Ocampo).
Entonces, hace 112 años, Colombia se encontraba enfrentada en la Guerra de los Mil Días, en la cual Uribe Uribe era uno de los principales jefes liberales, y el Estado nunca atendió el tema de la segregación de Panamá y posterior construcción del Canal por los Estados Unidos; situación que se subsanó con el “préstamo” del acorazado Wisconsin, para la firma de uno de los tratados que dieron fin a la guerra y con la “indemnización” por 25 millones de dólares que Estados Unidos pagó a Colombia 24 años después.









