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Jueves 20 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

Tengo derecho

Columnista: Luis Pinilla Pinilla

“Ser artista es convertir un objeto cualquiera/ en un objeto mágico/ Saborear el futuro/ Oler la inmensidad/ Palpar la soledad” (Jorge Eielson). Es encontrar respuestas a la vida. Ese asombro ante las cosas sencillas y la poesía, esa magia capaz de convertir lo ordinario en extraordinario desaparece, casi por completo en la mayoría de nuestros pequeños y difícilmente encontramos adultos capaces de asombrarse y de soñar. No queda tiempo de mirar un atardecer o descubrir en el otro un espejo en el cual mirarnos.

 “¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos por un ratito? Adivinemos otro mundo posible: El aire estará limpio de todo veneno. El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia. La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar. Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, de quienes viven para tener o  triunfar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y juega el niño sin saber que juega” (Eduardo Galeano). Cada niño dirá con el poeta: “¡Tengo derecho sobre todo  a vivir y a vivir como niño! Tengo derecho a libélulas y helicópteros fugaces, al sol, a la brisa, al descanso, a la camita rodeada de cuidados, a gritar,  llorar, hacer pataletas y estar en silencio; a decir “te quiero”, a ser escuchado. A una patria, una casa, a mi tierra y mis raíces, a una familia, a recibir un trato digno, al afecto que hace madurar el alma” (Daniel Espinosa)

Los niños tienen derecho a nuestro amor, a no estar solos, a que no los gritemos, a ser escuchados y aceptados como son, en su maravillosa singularidad, a un beso y una oración cada noche, a tener un futuro, pero principalmente a tener un presente, en el que tengan papá y mamá antes que tener cosas, muchas de esas cosas que no necesitan. Nosotros somos esenciales, no lo es un blackberry o un Ipod .Tienen derecho a ser más importantes que nuestro trabajo y nuestro triunfo. Démonos nosotros mismos, ellos son nuestra empresa y mejor inversión. “Como pájaros que cuidan de sus hijos al hacer un nido en los árboles y las montañas, lejos de los depredadores, amenazas y peligros, y más cerca de Dios, deberíamos cuidar de nuestros hijos como un bien sagrado, promover el respeto a sus derechos y protegerlos” (Zilda Arrns). Palabras de Sonia, en La Casa de Santander, inaugurando la exposición infantil, de su Taller.

Autor:
Luis Pinilla Pinilla
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