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Miércoles 21 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Una Feliz Navidad

Columnista: Luis Pinilla Pinilla

Es el mejor deseo a mis queridos y pacientes lectores. El año otra vez se termina, y gozaremos de esa hermosa época que es la navidad. Algunas veces a los abuelos nos toca pasarlas solos, porque los hijos vuelan y tienen sus propios compromisos, especialmente la distancia cuando residen en otros países. Pero bien, así es la vida, vida que cada día es más corta, si no miremos atrás y veremos que solo hace una fracción de tiempo que estábamos despidiendo el 2010, por eso, como dice el refranero popular, la vida hay que gozarla, yo diría, disfrutarla, hacer que lo espiritual cuente más, en vez de lo material.


Este año nos trajo dolor. Son tantos, pero tantos hogares, que de seguro tendrán una navidad triste, especialmente aquellos que perdieron algún ser querido, además de todos sus haberes por la ola invernal. Las noticias están llenas de desastres por doquier. La naturaleza desbordada está cobrando sus derechos, donde algún día estuvieron los cauces de los ríos o la cota de inundación de una laguna, que el hombre quiso desplazar; hoy caro cuesta volver a sus dominios. La desforestación en muchas laderas ha ocasionado que los taludes se desmoronen.


Solo estamos mirando la tragedia de las inundaciones en Bogotá, sí dolorosas, el Estado se ha movido a solucionarles los problemas inmediatos, pero ¿y aquellos que no alcanzan a salir en las pantallas de la TV, como está sucediendo en el Magdalena Medio? Hay familias en la pobreza absoluta, lo han perdido todo. Los hacendados en Sabana de Torres, en Wilches, con sus fincas anegadas, han tenido que malvender sus ganados. ¿A ellos qué?


Nos duele en el alma la situación que han tenido que soportar los toneros, a quienes me une un especial afecto. La tragedia de la buseta que un derrumbe tapó y en especial la dolorosa pérdida de vidas, donde fuimos testigos a través de la radio cómo se despedían de la vida dos jóvenes mujeres, conmovió a la nación entera. Lo sucedido en el Quemado, tierras que conocí en mi juventud en el camino a Martín Gil, donde una avalancha acabó con la escuela y la vida de una persona. Doloroso que estén sufriendo en esas ariscas tierras, donde los campesinos le arañan el sustento a la vida. Reciban mi especial y afectuoso saludo y la esperanza de que estos días de recogimiento familiar les dé el ánimo necesario para recuperar en sus corazones el dolor de lo que han perdido.


ÑAPA: Como es usual pedir algo al niño Dios, le pedimos que ilumine al Doctor Avellaneda, para que corrija el error que se cometió en la carrera 37 entre calles 42 y 41, al poner a todos los usuarios de Altos de Cabecera a tratar de acceder a sus viviendas a través de tapones, desconociendo que la calle 42 tiene semáforos donde la movilidad y seguridad son mayores. Era la única vía del sector que estaba cumpliendo con el diseño urbano en el sentido Occidente Oriente.

Autor:
Luis Pinilla Pinilla
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