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Jueves 22 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

“Adalid de la paz”

Columnista: Luis Pinilla Pinilla

“Luis Pinilla Pinilla ha hecho bien en presentar este compendio, atinente a una de las épocas más conturbadas del país. Él, que conoce la violencia en propia familia paterna y es hoy adalid de la paz.” Son las palabras con las que Alfonso Gómez Gómez finaliza el prólogo que ha escrito para mi obra “Belisario Betancur – El Presidente de la democracia participante”, actualmente en proceso de edición por la ESAP. Como desde la lectura de “El Emilio o de la educación”, de Rousseau, aprendí que de las vivencias personales pueden surgir enseñanzas generales, que mis lectores me excusen que trate de seguir a Rousseau haciendo algo similar; empezando por agradecer a Alfonso el calificativo de adalid, quiera Dios que allá pudiera llegar.   

La verdad es que, luego del asesinato de mi padre, mamá siempre nos enseñó a perdonar, dejando nuestra tragedia en manos de Dios. Fue así como 20 años después pude, sin ningún contratiempo, compartir en Barrancabermeja mesa del Club Rotario con una de las personas que, en nuestra horrenda noche del 9 de abril de 1948, irrumpieron en nuestro hogar.

Ya en lo general, directriz hacia la construcción de la paz es la verdad, la justicia y la reparación. En cuanto a lo primero, conocer la verdad, toda la verdad, es bien difícil; como lo escribí recientemente: “todo es verdad, todo es mentira, todo depende del cristal con que se mira”; y siendo lo primero bien difícil, la justicia se constituye en casi un imposible; lo cual lleva a que, como vemos con frecuencia, en ocasiones no se sepa qué ni a quién reparar.

Por otra parte, en la directriz anterior hace falta el perdón, que es bien distinto al olvido. Volviendo a lo personal, puedo perdonar, lo que nunca podré es olvidar que la violencia me dejó sin padre a los 8 años de edad. Perdón que requiere del arrepentimiento en reciprocidad; perdón y arrepentimiento que conducen hacia la reconciliación, sin la cual la construcción de la paz es solo una quimera.

Sí Alfonso, desde siempre he querido ser un cultor de la paz, en mi vida personal y profesional, como escritor y como docente. A lo mejor por ello el destino me llevó a que en 1987 el Senado me editara la biografía de Misael Pastrana; en 2009 la ESAP me patrocinó el estudio y publicación de la biografía “Guillermo León Valencia Muñoz – El Presidente de la Paz” y ahora la del Presidente Betancur; los tres, cada uno desde su perspectiva, acorde a su época, se empeñaron en la construcción de la paz; dejando claro que tan magno ideal es misión de todos y por siempre.

Autor:
Luis Pinilla Pinilla
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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