Publicado por: Manolo Azuero
La foto no miente: Tomando sus hombros, mirándolo a los ojos y con la cara encogida del orgullo, el ‘Presidente’ del Partido Conservador en Santander, Rafael Serrano Prada, le impuso una condecoración al gobernador Richard Alfonso Aguilar. Revolqué mi memoria, y encontré en 2011 al mismo Rafael, sí, Serrano Prada - también director del diario El Frente -, agitando la bandera azul en apoyo al entonces candidato a la gobernación, Luis Fernando Cote. Recordé que por esos días su ‘pluma’ contaba que desde la cárcel La Picota se adelantaba una campaña en favor de Richard Aguilar. En respuesta Aguilar acusaba a Serrano de irresponsable.
Nada se ‘conserva’ en la política local, ni las más profundas convicciones, pensé después de enterarme de la emotiva ceremonia para elogiar al gobernador que se llevó a cabo en un auditorio de la gobernación. Y a la cual también asistió Edgar Higinio Villabona, un diputado conservador.
Allí estaba Higinio, encargado de amarrarle la medalla al mandatario en su cuello. ¡Qué cómodo! Opta por congraciarse con el poder y no por cumplir con quienes lo eligieron. Conozco a más de un inocente que votó por ese corporado, y que quisiera saber, por ejemplo, ¿por qué la gobernación de Aguilar contrata con fundaciones de papel? El diputado, sin embargo, no se ocupa de tales menesteres. Más importante le resulta honrar al inquilino del Palacio Amarrillo.
El soso homenaje podría pasar desapercibido. Otro evento más de aquella dirigencia que se ensalza a si misma embriagada por la banalidad. No obstante, soy incapaz de ignorar ese ‘ágape’ que retrata a la clase política que nos gobierna. Esa que pierde el tiempo en eventos para halagar a sus pares en el poder cuando ni siquiera han cumplido un año de mandato. O en su defecto, que recibe ‘reconocimientos’ por doquier para mojar prensa, mientras su equipo de gobierno en el anonimato desgasta el erario. La misma que asiste a cuanto coctel se celebra, consumida en ese mundillo farolero de autoaplausos pero pocas veces dispuesta a oír y defender los intereses de la gente.
Entre líneas: ¿Cómo le va al gobernador Aguilar en el reinado nacional de la belleza? Su administración escogió a dedo un contratista y gastó 186 millones en el certamen: 50 de apoyo a la soberana, 83 para el montaje, decoración y manejo de un Stand en el Hilton, y otros rubros más. ¡Trascendental inversión!
*Otro tema en el tintero que destapó Transparencia por Santander: La osadía del gerente de Metrolinea, Jaime Rodríguez, de publicar los pliegos definitivos de tres licitaciones - que suman más de 8 mil millones - el 31 de Octubre, saltarse la audiencia de aclaración de pliegos y estimación de riegos, y dos días después cerrar los procesos, machacando así la Ley. Al final sólo cuatro particulares se disputaron los tres contratos para reparar la malla vial.









