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Viernes 14 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

¿Que siga la fiesta?

Columnista: Manolo Azuero

Contados fueron los concejales de Bucaramanga que realizaron un control político serio a la pasada administración municipal. La gran mayoría no solo están sometidos a investigación por la polémica rebaja de la estampilla pro anciano, sino que también fueron pasivos observadores del derroche de mediocridad que ofreció por más de 3 años y medio el modelo oficial: "Empresa de todos". Durante los últimos 4 años, más allá del esfuerzo de una minoría solitaria, el recinto encarnó la antítesis de la razón por la que fue creado dentro de la estructura de lo público. Muchos no fueron ojos vigilantes, estuvieron lejos de ser voces que interrogaran, dudaran y cuestionaran; en contraste, los honorables conformaron un superfluo coro de aplausos que ahora con vallas bonitas y sonrisas de oreja a oreja pretenden perpetuar, algunos incluso mediante tercera persona. Si lo del 30 de Octubre se trata de recuperar la dignidad de lo público, la elección de concejales la debemos hacer con suma inteligencia.


Votar por un Partido en particular parece improcedente. Los partidos políticos colombianos, y en especial los oficialistas en Bucaramanga, parecen haberse puesto de acuerdo en conducir dichas organizaciones a un despeñadero moral. En ese sentido no nos queda más que observar trayectorias personales, analizar propuestas y evaluar discursos.


Será difícil, un imposible ético, votar por la Pescadita, la esposa del Pescadito. Aclaro que esta no es la historia de un oceanógrafo o algo parecido. Resulta que José Alfredo Ariza, más conocido como el Pescadito, concejal del glorioso Partido Liberal, fue condenado por corrupción al sufragante. Es decir por pagarle a sus electores por votar por él. Desconsolado el Pescadito, y abrazado por las directivas de Liberalismo, tendrá a su esposa participando como candidata al Concejo. ¿Cuál es su trayectoria, sobre que maquinaria se mueve su candidatura? Seguro el condenado dirigente sabrá, o sus mismos copartidarios, pues el mismo candidato Bohórquez ha dicho que Ariza "es un gran líder del área metropolitana". Un "líder", que además de la condena judicial, obtuvo la peor calificación en el ranking del 2010 del programa Concejo Visible.


En la cruzada democrática por lograr que el Concejo de la ciudad funcione como un verdadero batallón del control político, donde no ostenten poder "líderes" como el descrito, el 30 de Octubre debemos votar con responsabilidad. Las puertas de dicho recinto se deben cerrar, con el poder del voto, para los personajes que para satisfacer su apetito burocrático han cooptado, con complicidad del gobierno, las dependencias municipales. La fiesta del clientelismo y la politiquería, la parranda de la mediocridad, debe llegar a su fin.


En nuestras manos esta acabar ese carnaval y entregarles la credencial de concejales a líderes de verdad, comprometidos a derrotar la corrupción y a exigirle al Gobierno el pleno cumplimiento del Plan de Desarrollo y de las normas legales y éticas que debe regir lo público.

Autor:
Manolo Azuero
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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