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Viernes 11 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

¡Protesta!

Columnista: Manolo Azuero

Las calles se han colmado de voces de protesta. Algunas reflejan la frustración con el sistema económico y político, comprensible en esta tierra de la desigualdad social y de la imperante corrupción, pero inútil cuando se aleja de la realidad nacional, y embriagada en los ismos ideológicos, es incapaz de convertirse en una propuesta progresista para las jornadas democráticas. Otras nadan en la desinformación y unas minorías aprovechan para promover el vandalismo. De fondo un mensaje de las mayorías, de significado superior a las paradojas y los infortunios, que invoca la ambición de las nuevas generaciones, un mensaje de profundo valor que plantea un desafío inaplazable: La educación superior como un propósito fundamental de la nación colombiana y una responsabilidad prioritaria para el Estado.


La comunidad estudiantil ha hecho un llamado para que Colombia entienda la educación como un instrumento trascendental para edificar un país con equidad social. Lo anterior mediante una inversión decidida del Estado en la Educación, que no sea inferior a nuestro sueño de vivir en una Colombia en paz, con oportunidades sociales, que fomente la investigación académica y ofrezca a las nuevas generaciones una formación profesional, técnica y tecnológica de calidad, una educación superior con puertas más abiertas, con más recursos de los que plantea la impugnada reforma a la Educación Superior del presidente Santos.


En un país donde hoy, según José Fernando Izasa, rector de la Universidad Jorge Tadeo, se gasta 10 veces más en la guerra que en la Educación Superior, una Reforma que establece un incremento presupuestal general insuficiente para responder al reto de aumentar cobertura y calidad, resulta débil, absurda y desproporcional frente a los desafíos de cualquier sociedad en los tiempos de hoy, donde el conocimiento asume como el instrumento más poderoso del desarrollo humano. No se trata de desconocer el conflicto violento que ha vivido este país por años. Se trata de reconocer las profundas desigualdades que surgen de esta nación, donde la Educación superior sigue relegada a medio punto porcentual del PIB y las filas de los grupos criminales, terroristas e ilegales se alimentan de la desesperanza de miles de jóvenes que encontraron la puerta de las oportunidades cerrada.


El nuevo proyecto que entre todos debemos construir, no puede buscar sólo mejorar la Ley 30, debe ir más allá y perseguir el prometido salto a la prosperidad democrática. Tendrá que mantener los aspectos favorables del actual, pero sobre todo definir la entrega de más recursos.


Recursos que se puedan invertir en la infraestructura física, el capital humano y el funcionamiento de las instituciones públicas de educación superior, pero también, mientras se fortalece y se profundiza la oferta pública, sirvan para subsidiar los estudios en entidades privadas a quienes lo necesiten.


La educación es un derecho de los colombianos y una necesidad insatisfecha de la Colombia que soñamos. Twitter @ManoloAzuero

Autor:
Manolo Azuero
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