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Domingo 26 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

De la tibieza y la alcahuetería, Señor Alcalde

Columnista: Manolo Azuero

Señor Alcalde, Luis Francisco Bohórquez.


Cuando usted designó su gabinete sugerimos que había caído en la ignominia. Ahora que decide mantener figuras tan cuestionables como su Directora de Tránsito, Elvia Liliana Sarmiento, parece difícil encontrar otra palabra que le haga saber la indignación que sentimos. Ella, protagonista del escándalo de la Secretaría de Desarrollo social, sigue resplandeciente, devengando salario público y ocupando una dignidad en el gobierno. Hoy lo encuentro a usted promotor de una sociedad apaciguada, posando de alcahueta. Su ligereza sorprende para mal y a la postre regala a la ciudad un mensaje equivocado: ¡Que todo pasa, y no pasa nada! Que con el erario pueden hacer lo que se les da la gana, pues los antagonistas seguirán intocables en el campo de aquella política babosa, coautora en el silencio de la degeneración de lo público. Gracias a personas como usted, señor Alcalde, es que la condescendencia con la mediocridad y la irresponsabilidad de los funcionarios públicos está por las ‘nubes’.


Por supuesto que no soy juez. Le aclaro Alcalde, no es necesario que la justicia se pronuncie para saber que resulta inapropiado contratar con fundaciones de papel bajo altísimos sobrecostos, evidentes para el más sencillo entendedor. ¿Legal o no? En principio no tengo idea. Nadie le está achacando delitos a su funcionaria, ni más faltaba. Ese no es nuestro papel. Aquí lo que se rebate es que continúen dirigiendo los destinos de lo público, funcionarios que hace apenas dos meses ejercieron el poder de manera reprochable. Y niégueme Alcalde, sin esperar a la justicia, si acaso no es reprobable - social y políticamente - repartir cientos de millones mediante contratación directa a organizaciones de ‘garaje’, pagando valores superiores a los del mercado y conduciendo el gasto público hacia el derroche y la inutilidad. Revise usted mismo los contratos que han referido los medios y la Contraloría municipal. Sea testigo de que cómo su Directora de Tránsito, y su antecesor y copartidario Héctor Moreno Galvis, gastaron el erario sin mesura y sin criterio. Y lo peor, patrocinando – con o sin voluntad, no me importa – a particulares disfrazados de "corporaciones" y "fundaciones" para carcomer al Estado. Usted lo ha dicho: "En mi Gobierno no contrataré con Fundaciones de papel", ¿Y entonces? ¿Por qué administrar la ciudad con quienes sí lo han hecho? ¿No es usted quien manda en el gobierno municipal? Que no descubramos ahora Señor Alcalde, que son terceros quienes imponen su equipo de Gobierno.


En Inglaterra un Ministro deja su cargo por no pagar una multa de tránsito. En Bucaramanga los funcionarios ‘trapean’ con la dignidad de lo público y no les pasa nada, se mantienen flamantes. Alcalde, ¿fue esa la "autoridad" que prometió en campaña? Me temo que en su diccionario, de manera inexplicable, el término se confunde con tibieza y alcahuetería.

Autor:
Manolo Azuero
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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