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Domingo 01 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Isabel se ha sabido sacudir

Columnista: Manolo Azuero

Hace varios meses Samuel Chalela – un  columnista colega -le pidió a las mujeres que se sacudieran. Se quejó Chalela y le sobró razón, del estereotipo con el que las novelas y la farándula han querido sellar al género femenino. Ese de las “mascoticas hembras en busca de un amo varón al que puedan batirle el rabo”, el mismo que ha pretendido someterlas, con pantalón apretado y escote al ombligo, al antojo de uno y otro ‘mafioso’ que han querido reinventar en la ‘pantalla chica’.


Todo lo anterior, en medio de una abrupta generalización, que envía mensajes equívocos y es ajena a la mujer contemporánea, aquella mujer ‘brava’ como la llama Héctor Abad. Esa que brilla de falda corta o larga, con o sin escote, de overol o de vestido, que se hace respetar, que denuncia al salvaje que se atreve a ‘tocarla’, que hace política y empresa de forma libre e independiente, que lucha por sus derechos, dueña de su cuerpo y de su espíritu, autónoma para entender que su destino tiene sentido con o sin un hombre al lado. Aquella mujer que en Santander ha relucido desde la época comunera y en estos días encuentra entre sus más dignas representantes a una que nunca me cansaré de aplaudir: Isabel Ortiz.


Por más de 20 años Isabel no ha temido dirigir un barco en aguas turbias. Con grandeza y valentía  ha liderado la Fundación Mujer y Futuro, un batallón que ha sabido defender la libertad y la autonomía de las mujeres. Que con coraje le ha dicho al Estado, a los hombres y a las propias mujeres, que la mujer se respeta de pies a cabeza, que nada ni nadie tiene derecho a coartar su independencia e integridad. Isabel, incansable como el aplauso que merece, no ha callado frente a la desigualdad y ha denunciado, sin vacilar, a una sociedad machista que a veces parece olvidar que tanto hombres como mujeres se conciben igual y se deben entender como iguales bajo cualquier circunstancia. La Fundación bajo su mandato ha torpedeado la amnesia de quienes se atreven a manosear o pisotear la dignidad del género femenino. Isabel, parafraseando a  Abad, ha sido una mujer de verdad, que no se ha dejado someter por el machismo, que ha hablado, exigido y protestado ante las injusticias y la discriminación, que en las comunidades menos favorecidas ha empoderado  a las mujeres en sus derechos y libertades, y ha sentado a los hombres en sus límites y deberes.


Isabel, quien dejará de dirigir la Fundación en estos días después de años de trabajo y dedicación, se ha sabido sacudir de una sociedad dominada por los estereotipos de la banalidad. A ella, ejemplo de mujer ‘brava’, valiente y autónoma, un aplauso tan profundo como su admirable y razonable desacato a la desigualdad de género. ¡Vuelvo el Domingo 14 de Abril! Twitter @ManoloAzuero

Autor:
Manolo Azuero
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