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Viernes 25 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

“Idolos de barro”

Columnista: Miguel Angel Pedraza

La hecatombe en la administración judicial no puede ser peor después del escándalo de corrupción que involucra a los exmagistrados de las altas cortes Leonidas Bustos, Francisco Ricaurte y Camilo Tarquino, quienes se suman al magistrado Jorge Pretelt de la Corte Constitucional para hundir a la justicia en su descrédito.

Aunque el cuento de la corruptela viene de tiempo atrás, curiosamente en este año se han destapado las andanzas de aquellos que posaban como prohombres del derecho y la magistratura. Ahí también están los vergonzosos episodios de los magistrados de la sala penal del Tribunal de Villavicencio y de la sala laboral del Tribunal de Cúcuta, del fiscal Aldana y del fiscal anticorrupción capturado por corrupción. ¡Sórdido!

A esos de las altas cortes los vimos desfilar por todo el país en homenajes y condecoraciones, recibiendo títulos honoríficos por su “trayectoria intachable” y hasta recibieron sin pudor la medalla “José Ignacio de Márquez al mérito judicial”. También los vimos desfilar como docentes, profesores de postín que dicen enseñar la jurisprudencia nacional, recibiendo de las universidades distinciones académicas. Y detrás de ellos desfilan unos grupúsculos de magistrados y jueces de provincia, adulándolos, sometidos a su poder e inquisición en largas jornadas de regocijo social. Luego esos funcionarios inferiores se enorgullecen de tener una amistad cercana con el magistrado de la Corte y de tener el enlace en Bogotá, llevando su servilismo al extremo. ¿Qué estarán pensando ahora todos esos aduladores?

Lamentablemente ese es el desfile, producto de una carrera judicial que todavía se niega a consolidar el ingreso por méritos. Porque si todo fuera por méritos, por estudios, conocimientos y trayectoria, nos evitaríamos tanta genuflexión con el reyezuelo e ingresarían los mejores sin necesidad de pasar por la ignominia de ver en caer en desgracia a esos “ídolos de barro”.

Urge, sin duda, el fortalecimiento de los concursos judiciales y la despolitización de la justicia desde una reforma constitucional. Lo demás es seguir en las mismas y bajo una inseguridad jurídica aterradora. ¡Tenaz!

Autor:
Miguel Angel Pedraza
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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