Martes 25 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

La delgada línea roja

Columnista: Mónica María Moreno Mesa

monicamariam@gmail.com

Con respecto al maltrato a la mujer tengo una reflexión personal: ¿Cuándo pasamos el umbral para permitir que nos maltraten o maltratar? A lo que voy es que hasta para pelear se necesita dignidad. Todos nos hemos salido de casillas alguna vez y hemos subido el tono o echado una grosería al aire. A todos nos provoca matar y comer del muerto cuando tenemos realmente la ira en la cabeza. Pero como estamos al frente de quien queremos nos callamos, nos vamos un rato y volvemos para hablar.

Cuando la grosería es directa y aceptamos que nos digan “perra”, “puta” o “sinvergüenza” simplemente porque los genios están caldeados, ahí ya nos pasamos de la raya. Es cuando permitimos que nos maltraten. Cuando debemos ponerle fin. En el momento que dejamos que se refieran así sin que pase nada, y después de un perdón vuelven a repetirlo, y cada vez con más fuerza y más palabras dañinas, a la siguiente va a ser un jalón o un empujón y después los golpes. Hay cosas que son difíciles echar para atrás. Las palabras tienen poder, y quien ofende con ellas hace demasiado daño.

Tengo una amiga maravillosa. Su esposo le dice todo el tiempo ‘gorda’, la compara con sus amigas y le dice: “Cuando eras flaca eras tan linda”. ¿Ella qué hace? ¡Llorar! Hacer dietas imposibles y engordar. Eso también es maltrato. Ni les cuento lo que le dice respecto a su peso cuando pelean. Ella es tan culpable que sigue dejándose, porque siente que si no está con él nadie va a estar con ella. No es verdad. Y si así fuera, ¿qué importa? Es mejor estar sola y feliz que con alguien que no lo valora a uno.

Las cifras son increíbles: 7 de cada 10 mujeres en Colombia sufre algún tipo de maltrato. El maltrato sicológico deja huellas muy difíciles de curar, porque no se ven.

¡Que nadie dañe su vida! No hay que darle ese poder a ningún ser sobre la tierra. Si no la quiere, salga corriendo. No permita que le digan malas palabras, ni las diga. No hay que maltratar ni ser maltratadas para que nos quieran. No pase esa delgada línea entre la discusión acalorada y el maltrato. Se pueden decir verdades, pero con amor. Que el respeto por uno y por las personas que queremos sea nuestra consigna.

Autor:
Mónica María Moreno Mesa
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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