Publicado por: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Noticias sobre la locomotora abundan en los medios y redes sociales, pero gradualmente las posiciones expuestas se polarizan entre quienes defienden modelos de desarrollo minero de por sí y quienes defienden una minería enmarcada en el Desarrollo Integral.
Para los primeros, el país debe aprovechar sus RNNR para generar ingresos por impuestos, regalías y empleo. Pese a que las cifras oficiales indican que la tasa de tributación efectiva de la gran minería es apenas del 8 a 10%, y que este sector no es gran generador de empleo, gremios mineros y empresarios del sector insisten en que hay que extraer el carbón, el oro y el níquel, entre otros, a como de lugar, sin tener en cuenta los impactos sobre el entorno del sector.
Esa mirada hizo crisis y hoy está cuestionada por la Sociedad que no se deja engañar por la publicidad de la minería responsable o sostenible.
En el otro costado se ubican quienes creen que la minería debe enmarcarse en el Desarrollo Integral, entendido como el desarrollo de un sector en armonía con su entorno. Así por ejemplo, la minería sólo podría adelantarse si sus externalidades no impactan negativamente al medio ambiente, el ordenamiento territorial, la economía y a la Sociedad en general.
Cuando, de acuerdo con estudios y análisis serios, la extracción de minerales afecte un páramo, como en Santurbán, la voz de la Sociedad, ante el silencio o la complicidad de las autoridades, es NO a la minería en zonas cuyos servicios ambientales son fundamentales para la supervivencia de las personas.
La minería es vital para el desarrollo de la humanidad, pero no puede hacerse sólo para complacer intereses especulativos de las compañías mineras o el interés rentista del Estado. La tarea es exigir un análisis integral de la minería y de su entorno social, económico y ambiental antes de tomar una decisión.










