Publicado por: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
El Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana no puede pasar por alto el fallecimiento de Alfonso Gómez Gómez, una conciencia ciudadana y política regional que destacó en el ámbito nacional.
Hoy queremos resaltar:
Al educador que nos dejó como última lección que nunca se es viejo para enseñar -a pesar de sus 92 años de vida nunca dejó de darnos cátedra-, y que es condición sine qua non para ello ser un eterno aprendiz, lo cual implica sencillez y humildad -virtudes que siempre acompañaron al maestro de maestros- para aprender, desaprender y volver a aprender, porque entre más se estudia más se es consciente de cuán grande es nuestra ignorancia.
A la conciencia política que nos enseñó con su ejemplo de que para ser buen político, como lo fue, hay que empezar por ser buen ciudadano. El patricio liberal, en todas las dignidades políticas que ocupó, fue pulquérrimo en el manejo de los recursos públicos, porque fue consciente de que la cosa pública es sagrada y que debe primar el interés general sobre los intereses particulares, donde radica el verdadero servicio.
Al historiador que con su vida y prolífica obra nos enseñó que es más fácil escribir la historia, si se es constructor de ella. Su impronta ha quedado indeleble en la historia de Santander y del país.
Como tributo póstumo, el alma máter debería implementar la Cátedra del Buen Gobierno y de Ética Política Gómez Gómez, la cual nos enseñó día tras día con su vida ejemplar, más cuando la corrupción administrativa consume a nuestra región y el país.
Más allá delos honores y distinciones al prohombre Gómez Gómez, todos muy merecidos, nuestra dirigencia política debe emularlo en su inmaculada trayectoria política. Esta es la mejor manera de honrar y perpetuar su memoria.
Acompañamos a su familia en su dolor; y a la Unab y al Instituto Caldas, de los cuales Gómez Gómez fue líder fundador.










