Publicado por: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Los medios de comunicación cumplen, informando, con un gran papel: ser guardianes de la democracia. Por ello, cuando se atenta contra un periodista -teniendo en cuenta, también, que la libertad de expresión es un derecho constitucional-, se atenta contra ella.
Sigue generando indignación el atentado al periodista de SEMANA, Ricardo Calderón, en ejercicio de sus funciones -ad portas, paradójicamente el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa-. Calderón encarna hoy a todos los periodistas del país que ponen su vida, desde los medios, al servicio de la democracia, y que muchas veces pagan con ella al sacar a la luz pública hechos que, sin su labor periodística, jamás hubiésemos conocido.
No sólo se atenta contra la democracia asesinando al periodista. Cuando nuestra dirigencia hace callar a los periodistas, medios de comunicación, organizaciones e instituciones, o, incluso, a personas que han adquirido la connotación de líderes de opinión para ocultar la verdadera realidad de las cosas, incurren en una variante de lo que hoy se denomina matoneo –podríamos denominarlo “matoneo periodístico” o “matoneo a la opinión”-. Teniendo en cuenta que el callar ante las intimidaciones y presiones, por conveniencia, es estar “muerto en vida”, el vil que hace incurrir en esta conducta o presiona para que se desinforme faltando a la veracidad y a la objetividad -como un vulgar abortista de la información de calidad, fiable y precisa a la que todos los ciudadanos de bien tenemos derecho- también está atentando gravemente contra la democracia.
Sólo nos enteramos de este tipo de matoneo cuando hay atentados con muertos o heridos de por medio; pero el de los atentados es insignificante frente al que intimida y presiona “sin dejar huellas” sólo en la conciencia de la víctima –si sucumbe ante la intimidación- y, peor aún, en la conciencia del coaccionador, si es que latiene.
Esas huellas son indelebles.










