Jueves 24 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

Fanatismo, enemigo de la conciencia electoral

Columnista: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana

Existen diversos distorsionadores de la conciencia electoral a la hora de ejercer el derecho político y constitucional del sufragio para elegir a quienes gobernarán el país como la venta del voto en dinero o especie, incluyendo la esperanza de trabajo futuro.

En los últimos años, en un contexto de alta polarización, hay un distorsionador que viene en peligroso y vertiginoso aumento, enemigo de la conciencia electoral y de una sana y madura democracia: el fanatismo político.

Los fanatismos políticos enceguecen la razón, enajenan el sentido crítico y los elementos de juicio que debemos tener para elegir a las personas más expertas y probas y, por contera, caldean los ánimos, exacerban los odios, hasta llegar a instigar a la violencia que incluye la persecución de las personas que no comulgan con las creencias y opiniones que adoctrinan sus credos.

Preocupa que, desde la óptica del fanático, la mirada objetiva de quienes analizan a profundidad las tesis de los candidatos en contienda sirva para que estos sean estigmatizados y vistos como enemigos, si sus comentarios no favorecen a sus líderes con ribetes de caudillo.

El fanático político “ve lo que quiere ver” en sus caudillos: bondades inexistentes y, peor aún, en medio de la podredumbre política, funcionarios destituidos y condenados por la Justicia por inmoralidad administrativa y desfalco del erario hacen el elogio del avivato cual virtuoso.

Más peligroso aún es cuando al fanatismo político se añade el fanatismo religioso.

Hoy pululan grupos que fungiendo de cristianos y camuflándose en una falsa espiritualidad tienen todos sus intereses puestos en lo terrenal, acompañando a nefastos políticos, si no es que ellos asumen el “liderazgo”, para obtener réditos políticos y económicos.

Ninguna ideología política justifica ni el fanatismo ni la violencia sicológica o física; tampoco se justifica un voto amañado por un candidato no probo para obtener luego favores non sanctos.

Autor:
Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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