Jueves 30 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Los riesgos para nuestros páramos y la vida

Columnista: Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana

Nuestro territorio, los dos santanderes, es la zona de influencia del páramo de Santurbán. Tenemos con orgullo el 49% de todos los páramos de la tierra. Los páramos se constituyen desde las partes más altas de nuestras cordilleras, así: superpáramos, páramos, subpáramos, bosques alto andinos y zonas de amortiguación, conformando una unidad biogeográfica, socioeconómica y ecológica indisoluble. El estudio serio del páramo debe incluir la hidrogeología, es decir, las aguas subterráneas, aún sin efectuarse.

Pretender separar los componentes de los páramos para facilitar las actividades megamineras es un error de concepción netamente economicista. Ellos son la fábrica de agua que permite la vida del 70% de todos los colombianos y son más efectivos que los bosques como sumideros de gas carbónico. Hoy estamos amenazados por la gran minería; si ella logra su objetivo del permiso ambiental, conseguirá que la vida en nuestras breñas se termine.

El frágil equilibrio existente al construirse los túneles que se necesitan hacer para extraer nuestros recursos no renovables da como resultado: 1) Aguas ácidas, que disuelven decenas de minerales presentes en las rocas; algunos tóxicos, otros venenosos y otros radioactivos y 2) Lluvias ácidas provenientes de las explosiones de miles de toneladas de dinamita, las cuales dañan los pulmones de los ciudadanos, destruyen los bosques y contaminan las aguas superficiales y subterráneas en forma irreversible por cientos de años.

El arsénico, presente en proporción de 40 gramos por gramo de oro extraído, es un conocido veneno. También está el Uranio 238; la vida media de este letal y radioactivo elemento es de aproximadamente 4.500 millones de años, sea que se lleve a los depósitos de escombros o que sea arrastrado a las corrientes superficiales o subterráneas.

De tal manera que los riesgos potenciales de radioactividad son muy grandes y por toda una eternidad. Incluso la afectación puede llegar a media Colombia por los ríos Suratá, Lebrija y finalmente el Magdalena.

Autor:
Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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