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Omar Rangel
Miércoles 08 de febrero de 2012 - 12:00 AM

Sobre el terrorismo y otras prácticas de las Farc

Publicado por: Omar Rangel

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Una vez más las Farc le fallan a la sociedad colombiana, así lo vienen haciendo desde el Caguán y así lo hicieron con los atentados de la semana pasada. Primero, el show mediático, cartas de su comandante, posibles liberaciones y Piedad Córdoba en los medios; luego, bombas en Tumaco y Villa Rica, cilindros en el Catatumbo, todo como parte de una nueva estrategia de ataques sistemáticos a nivel nacional. La guerrilla toma el camino equivocado al insistir en una lucha armada sin vigencia, al apostarle a la suciedad del terrorismo contra la población civil, al persistir en la práctica del secuestro y al jugar con las ilusiones de quienes han esperado por años que sus seres queridos vuelvan a casa.

Detonar una bomba en un lugar público no reviste el más mínimo esfuerzo. Aunque algunos sectores se apresuren y digan que la guerrilla se está recuperando, el Ejército tiene hoy ventajas técnicas a las que la insurgencia no se puede sobreponer. Lo que pasa es que el conflicto se encuentra en su etapa más crítica, estamos en medio de un pulso de fuerzas que involucra por una parte a las Farc y por otro a toda la sociedad colombiana, la guerrilla está diezmada y apela a debilitarnos sicológicamente con prácticas terroristas, el éxito de la estrategia del Estado radica en seguir avanzando sin titubear, así se frustren el intercambio que algunos llaman humanitario o las futuras liberaciones que cada vez que le representan una ventaja táctica las Farc propone.

Las Farc parecen ser de aquellos grupos obstinados que mueren en su ley, la nueva escalada de violencia lo confirma. El Ejército, por una parte, debe apresurar los ajustes y correctivos necesarios para seguir propinándole golpes certeros a una insurgencia que resiste. La sociedad civil, por otra, debe despertar del sueño y no dejar de sentar su voz de protesta en contra de cada uno de los actos terroristas que el grupo ejecuta. Tienen razón aquellos que encuentran la raíz del problema en las profundas desigualdades que, en las regiones más deprimidas de nuestra sociedad, aún persisten; pero también tienen razón aquellos que reclaman que dicho argumento no es excusa para no pronunciarse con severidad por las atrocidades que el grupo guerrillero comete, como lo dijo Fernando Savater, el terrorismo se nutre de los minutos de silencio multitudinarios.

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