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Miércoles 19 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

A propósito de la revolución bolivariana

Columnista: Omar Rangel

A diferencia de lo que algunos puedan pensar, la revolución bolivariana va para rato. Aunque Hugo Chávez tiene unas elecciones muy reñidas y sus problemas de salud son aplazables pero no irremediables, el padecimiento del Presidente ha enfriado, en el momento que convenía, el debate electoral y la publicidad de los acontecimientos del vecino país en el escenario internacional. Hace pocos días las autoridades venezolanas adelantaron para el 7 de octubre del año entrante la fecha de los próximos comicios y la noticia no causó ningún revuelo. En Venezuela todo está servido para que el oficialismo gane las elecciones, así no sea propiamente Chávez quien termine los seis años.


Como por arte de magia, los últimos sondeos de opinión señalan que la enfermedad del Mandatario le ha ayudado a recuperar parte de la popularidad que había perdido. En lugar de estar discutiendo el vacío de poder y la salida de Hugo Chávez del Palacio de Miraflores, los venezolanos se han solidarizado con su Presidente y han comenzado a desvincular su gestión de los principales problemas del país. La encuestadora local Datanálisis ubicó la popularidad del presidente en septiembre en 58,9%, 10 puntos arriba de la medición de julio.


Aunque Chávez ya no practique sus maratónicas apariciones en público y haya reducido sustancialmente las jornadas de "Aló Presidente", el oficialismo ha convertido su padecimiento en una estrategia incluso más poderosa. Por su parte, la oposición centra su estrategia en denunciar la corrupción y en proponer soluciones a la larga lista de problemas que los aquejan. Prometen estar unidos en la contienda, pero a decir verdad, ninguno de sus candidatos tiene un liderazgo comparable al de su rival.


La revolución bolivariana va a continuar; lo que sucede en Venezuela me recuerda las palabras que usó Churchill para referirse a la gestión de Lenin, primer presidente de la URSS, ya que el escenario es bastante similar. Los venezolanos están financiando la educación más costosa posible para una persona, la del ensayo y error, el país está en crisis, el poder adquisitivo del bolívar es irrisorio, las tasas actuales de inflación y de desempleo no tienen antecedentes, los índices de delincuencia están disparados, hay desabastecimiento, no tienen energía (aunque parezca absurdo tratándose de nuestros vecinos); y todo esto para que Chávez aprenda que la propiedad privada sí existe.

Autor:
Omar Rangel
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