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Miércoles 16 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Todos por la educación

Columnista: Omar Rangel

Si bien la reforma a la Ley 30 es un asunto demasiado denso para desarrollar en una columna de opinión, la educación es uno de esos temas a los que no se puede ser ajeno. Toda una serie de cambios están sobre la mesa y los hechos recientes tienen varios aspectos por resaltar. La legitimidad de la protesta multitudinaria, pero sobre todo pacífica, con la que los estudiantes lograron retirar el proyecto de ley del Congreso es innegable; así como el manejo errático que el Gobierno le ha dado al problema es lamentable. Ahora que el Ejecutivo "echó reversa de para atrás", como el bolillo, y que los estudiantes forzaron a empezar de cero, conviene traer a colación experiencias como la de Todos Pela Educação (Todos por la educación), en Brasil, para enriquecer el debate local.


Esta organización creada en el 2007, con recursos exclusivamente privados, de bancos y demás, diseñó un ambicioso paquete de cinco metas en materia educativa para el año 2022, año del bicentenario brasileño, con el objetivo de trazarle un rumbo claro a la política pública en esta materia. Luego buscó el apoyo de personalidades y medios de comunicación, para generar un golpe de opinión en la sociedad, y lo logró convertir a la educación en el segundo tema que más preocupa a los ciudadanos del vecino país, después de la seguridad. Como resultado, esta campaña hizo que el gobierno de Lula Da Silva acogiera como suyas las cinco metas y aumentara ampliamente su presupuesto educativo. Actualmente, la organización hace seguimiento estricto y con independencia de las políticas gubernamentales y de los números en materia de educación.


En Brasil, todo este movimiento se originó, porque la sociedad comprendió que la educación es un asunto demasiado serio como para dejarlo exclusivamente en manos de los políticos y los resultados de corto plazo, como lo afirma Andrés Oppenheimer. Qué bueno sería imitar en este sentido a los brasileños, que no esperaron a ver con qué salía el gobierno, sino que lo comprometieron a acoger sus propuestas. Aquí la lógica es distinta, se critican las reformas del gobierno, pero no se propone nada. Mientras tanto, el debate se queda en ideología y retórica. En Colombia los partidos políticos han sido incapaces de estar a la altura de los grandes desafíos como lo es la educación, pero la sociedad también.

Autor:
Omar Rangel
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