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Miércoles 28 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Crónica de una muerte anunciada

Columnista: Omar Rangel

Bucaramanga está en graves problemas, en este fin de año pudo más el estrés ocasionado por los trancones que la alegría de las fiestas y los bumangueses tenemos los nervios de punta. En una ciudad con un sistema de transporte público deficiente, en la que ya no se puede caminar tranquilamente, porque los atracos están a la vuelta de la esquina, la gente usa con resignación su vehículo para hacer las compras propias de la temporada y el tráfico es insoportable. La ciudad envía a gritos un mensaje a sus ciudadanos y a sus dirigentes, es necesario tomar decisiones drásticas en materia de movilidad.


Buscar soluciones definitivas implica sugerir algo distinto al pico y placa, este tipo de restricciones deben ser implementadas tan sólo como medidas temporales, ya que tan pronto la ciudadanía percibe su carácter permanente se convierten en un estímulo más para la compra de vehículos, lo que generaconsecuencias incluso peores. Así sucedió en México y en Chile, y para allá va Bogotá, en la capital se está dando un serio debate en relación al tema y su nuevo Alcalde ha considerado abolir la medida progresivamente. Con una compra de vehículos disparada por la actual tasa de cambio y las facilidades que ahora brindan los concesionarios para la adquisición de un carro, Luis Francisco Bohórquez tiene que pensar muy en serio qué va a hacer para desactivar esta bomba de tiempo.


Metrolínea suele ser el lugar común de todas las críticas en materia vial, pero no es el único responsable del caos, de una larga lista de problemas, deja mucho que desear el rol de la Dirección de Tránsito en esta temporada. Mientras hacen falta agentes de tránsito en las vías para hacer respetar el espacio público y organizar el tráfico vehicular, existen toda una serie de funcionarios de oficina que en lugar de administrar algunos corredores viales personalmente, como parte de un plan de choque para la temporada, calientan el puesto en la sede de la dirección.


No es por ser pesimista, pero en dos o tres años estos trancones serán cosa de todos los días. Al ritmo que aumentan las compras de vehículos, Bucaramanga está al borde de colapsar, las vías del área metropolitana y las instituciones encargadas de administrarlas están desbordadas por el fenómeno. Lo que presenciamos en esta temporada es la "crónica de una muerte anunciada".

Autor:
Omar Rangel
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