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Miércoles 22 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

Día histórico

Columnista: Omar Rangel

El primer ministro griego Lucas Papademos, ha calificado la aprobación de un segundo paquete de ayudas para su economía por parte de los ministros de finanzas de la eurozona, como un día histórico para su país. Sin embargo, el que se ha denominado por algunos como un plan de rescate, es más bien un conjunto de medidas y estrictos controles a los que el país se somete a cambio de los recursos de la Unión Europea. Grecia y su régimen democrático quedan sin margen de maniobra mientras la banca central europea asume sus riendas fiscales preocupada, una vez más, por la mera tranquilidad de los mercados financieros.


Aunque los griegos necesitan con urgencia que su gobierno implemente nuevos proyectos de desarrollo que reviertan su actual situación, el rescate no llega tan lejos. Grecia es hoy en día una nación de alrededor de 11 millones de habitantes con tasas de desempleo por encima del 20 por ciento en la que no se vislumbran nuevos horizontes. La falta de oportunidades ha obligado a las nuevas generaciones a buscar opciones laborales en otros países de la Unión Europea, por lo que su población no crece y por lo mismo envejece. El otrora imperio marítimo cuenta aún con una de las flotas mercantes más grandes del mundo, pero la participación de este sector en su economía no es tan importante como lo fue en el pasado; además, el escenario de estancamiento económico mundial frustra por el momento las posibilidades de crecimiento del turismo que es el motor más importante de su economía.


Como si fuera poco, las consecuencias inmediatas del plan de ayuda para los ciudadanos griegos son durísimas. Aparte de los recortes en salud y en educación que dieron origen a las pasadas protestas; se ha estimado que las condiciones del acuerdo que la nación alcanzó con la Unión Europea se traducirán en una reducción del salario mínimo y en las pensiones del 25 y el 20 por ciento respectivamente; sin contar con que el gobierno tendrá que despedir a más de 15 mil funcionarios.Una Grecia sin soberanía fiscal es un régimen sin dientes con un futuro desalentador por delante. Cuán distante están los días históricos del presente griego de Papademos con los del pasado de un país próspero que fue cuna de la civilización occidental y la democracia.

Autor:
Omar Rangel
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