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Miércoles 21 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

En jaque

Columnista: Omar Rangel

Los problemas de movilidad en Bogotá tienen en jaque a la administración de Gustavo Petro. El alcalde se rajó en su primer examen al subestimar el alcance de los pasados bloqueos a Transmilenio, y al parecer más preocupado por atribuir la responsabilidad de los hechos a alguno de sus enemigos políticos que por solucionar la situación. En un momento clave, en el que debe tomar decisiones trascendentales que den respuesta a los problemas que aquejan al sistema de transporte capitalino, Petro está mal parado frente a la opinión pública y tiene a los medios tomando atenta nota de cada una de sus acciones.


Preocupa que día a día se haga evidente que varias de las propuestas y acciones de Gustavo Petro más que fruto del análisis son producto de la improvisación. Lo que algunos llaman progresismo necesita aún convencer con argumentos sólidos para no caer en el populismo. Como buen estratega, Petro identificó el potencial de su candidatura para la Alcaldía de Bogotá y adaptó rápidamente las posiciones de la campaña presidencial a la esfera distrital; el turno es ahora para las decisiones concretas y acertadas propias de un gerente y no de un político tradicional.


La negociación que tiene que hacer el distrito con los operadores privados de Transmilenio en estos días es definitiva; en manos de Petro está asegurar el futuro de un sistema que hasta hace poco era el orgullo de la ciudad y hoy es foco de todas las críticas. El alcalde ha mencionado que, ante las necesidades apremiantes, el distrito debe tener una flota de buses propia. Sin embargo, en un país con una larga tradición de ineficiencia y corrupción en sus entidades estatales, que el distrito se haga cargo del transporte público no es garantía de que la situación del usuario vaya a mejorar.


Bogotá necesita soluciones prácticas que vayan más allá de la estricta ortodoxia. En Colombia la experiencia nos ha hecho tener las debidas reservas en relación al papel del Estado en la administración de servicios públicos como el transporte, los operadores privados no son por sí mismos el problema de Transmilenio. Gustavo Petro tiene el reto de demostrar que tiene la madurez para aterrizar el ideario de la izquierda a la realidad del país y que está capacitado para administrar. En el ejercicio del poder los resultados son lo único que cuenta.   

Autor:
Omar Rangel
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