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Miércoles 18 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Cosas pendientes con el TLC

Columnista: Omar Rangel

El TLC entre Colombia y Estados Unidos entrará en vigencia el próximo 15 de mayo. Si bien tener acceso preferencial a un mercado rico de 300 millones de personas implica muy buenas oportunidades para nuestra economía, no podemos pasar por alto lo que algunos expertos piensan del tema. Existe un consenso generalizado acerca del pobre desarrollo de nuestra infraestructura vial y de comunicaciones, que no ofrece garantías a los exportadores y encarece nuestros costos de transporte; preocupa también la vulnerabilidad de sectores afines al agro y el bilingüismo, o mejor dicho su ausencia.


A días de que entre en vigencia el tratado, en lugar de avanzar, hemos retrocedido en materia de infraestructura. Las negociaciones de este acuerdo llevan años y hasta ahora se habla de ampliar puertos y vías; además, las fuertes temporadas de lluvias han dejado a las carreteras existentes en más de un departamento, como es el caso de Santander, en un estado lamentable. El TLC de por sí nos cogió con los pantalones abajo, lo que queda ahora es acelerar la ejecución de las obras que se necesitan, no se puede avanzar al ritmo que lo hace el aeropuerto El Dorado o la Ruta del Sol.
Si bien el sector agrícola no tiene una participación económica tan importante como en el pasado, su desarrollo es crucial para el futuro de un país que necesita superar su conflicto armado. El gobierno Santos hace un avance importante con la Ley de Tierras pero se raja en políticas de desarrollo rural. Tienen razón los gremios ganadero, avicultor y agricultor, que se sienten menospreciados por los negociadores del tratado, que lo único que dicen es que en una negociación de este tipo siempre hay ganadores y perdedores. Ante los retos que pone delante el TLC, el campo necesita que el gobierno lo respalde con créditos, subsidios, proyectos productivos y política social.     


Hace un año en esta misma columna mencioné que, con o sin TLC, no íbamos a llegar a ninguna parte, si no le dábamos un giro a nuestra economía en términos de innovación, de oferta tecnológica y de servicios. El bilingüismo juega allí un papel clave, sin inglés vamos a desaprovechar muchas de las posibilidades que nos ofrece el tratado y jamás vamos a dejar de ser un país exportador de materias primas e importador de productos de valor agregado.

Autor:
Omar Rangel
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