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Lunes 31 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

¿Qué hacemos con... los resultados electorales

Columnista: Orlando Pinilla Prada

Felicitaciones y aplausos para los vencedores, condolencias y pañales para los vencidos. Sea cual sea el ganador, se esperan sorpresas, lo cual es normal en política. ¿Cuántos oponentes acérrimos de ayer, amanecieron hoy jurando haber votado por el ganador y pidiendo parte de la torta a repartir? Los triunfadores tienen en sus manos el hoy y el mañana de Santander y de Bucaramanga. Se espera que no haya decepciones. En la sede mayoritaria "habrá francachela y habrá comilona", en la minoritaria tomarán agua de panela sin limón y pan. Esperemos.


***


Santander es un Departamento venido a menos, paso de "la grandeza suma a la insignificancia manifiesta". Se necesita una generación de gentes nuevas, de racamandaca, capaz de sacudir a los ciudadanos y provocar un revolcón, un movimiento fuerte de avanzada que lo muestre y lo haga valer. Lucho, Aguilar, Cote, Martha, tienen madera y capacidad para movilizar a la gente y hacerla marchar hacia el progreso y el éxito.


Los Dictadores son de varias clases: los Reyes por razón evidente lo son; otros son mantenidos por un tercero, sea el caso de Castro, hechura y consentimiento de USA que lo aprovecha según necesidad. Hitler, Mussolini, Stalin, Gadafi, eran populares en sus países, es más, sus conciudadanos residentes en otras tierras vivían muy orgullosos de ellos.


Roosevelt fue un Dictador muy especial, su poder era universal, nadie se oponía a USA. Voluntariamente regaló a Stalin media Europa. Churchill era un Dictador simpático, abandonaba el poder y regresaba a el según su necesidad, organizó grupos para eliminar "al protector de Bohemia y Moravia y también a Rommel, ambos le fallaron. Bolívar, Santander, Mosquera, Núñez y Reyes fueron dictadores, cada uno a su manera, pero en general muy exitosos. Lo de Rojas fue más un chiste que una verdad, el apodo de "Dictador", se lo puso El Tiempo, porque él no quiso dejarse mandar de los Santos. En paz abandonó el país. Eledigo por voto popular se dejó arrebatar el cargo.

Autor:
Orlando Pinilla Prada
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