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Lunes 20 de Febrero de 2012 - 12:01 AM

¿Qué hacemos con…La Tora – Cuatro Bocas – Puerto Santander?

Columnista: Orlando Pinilla Prada

Aparecida en medio de la selva umbría, a orillas de un muy hermoso y caudaloso río, de difícil acceso y de salida complicada. Pueblo minero aparecido de repente, sin historia y con mucha historia, pensado de vida corta y olvido pronto, a donde se arrimaba con desesperación y angustia y como última opción de buen vivir. Asentamiento obligado con deseos de rápida partida


En fin, a donde se llegaba por mucha necesidad y de donde se partía con mucha alegría. Allí nací finalizando el primer cuarto del siglo XX. Se le tenía como un mal lugar para vivir y peor para permanecer, esa equivocación cogió fuerza.


Que descreste mayúsculo, Barrancabermeja era permanente y se mantendría en el tiempo. Hoy es una de las grandes ciudades de Colombia, llena de encantos y lucidez. "Tierra buena, tierra bendecida, donde se ve gente vestida, tierra con abundancia de comida, tierra para hacer perpetua casa (Juan de Castellanos)."


Aquí el futuro es venturoso, el porvenir risueño; se llega a hacer historia o a continuar con gusto y éxito una meritoria o a crear una nueva llena de méritos hecha por el trabajo. No todos logran hacer realidad su fantasía, los barramejos sí. Ojo; "barramejo" es el gentilicio oficial de los natos en ese paraíso, aprobado por las academias de Historia y de la Lengua y reconocido hoy en el diario vivir, recordado por sus hijos y muy aprobado por el Honorable Concejo. Osadía impulsada por el desamparo, en condiciones no siempre favorables, la buena estrella siempre ausente y el viento siempre en contra, todo se venció y nos incrustamos en Santander y en Colombia.


Apareció en la vida nacional cuando Don Diego Hernández de Gallegos, en 1536, avanzando del ya conocido río Sogamoso, se topó con las hermosas Barrancas Bermejas y a su final con un pueblo cuyos bohíos eran como 30. Allí llegó Gonzalo Jiménez de Quesada, el 12 de Octubre, y de allí partió a conocerla hoy llamada "Meseta Cundiboyacense", el 24 de diciembre de 1536.

Autor:
Orlando Pinilla Prada
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