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Lunes 26 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Qué hacemos con… ¿Las quejas de los lectores?

Columnista: Orlando Pinilla Prada

Recibí muchos “regaños” por no hablar de política. Creo sinceramente no haberlo hecho por falta de tema y motivo. La presencia del señor Presidente, cuatro o más veces al día, ciento veinte o más al mes y casi mil quinientas al año, hace rato que dejó de ser noticia. El bombardeo a una torre en New York descrito por la lengua de los sapos dio varias veces la vuelta al mundo. Repetir y repetir lo mismo a mis amigos me parece falta de consideración y exceso de tortura. La columna del Dr. Uribe parece que no interese sino a él. La venida del Presidente de USA es muy buen negocio para Cartagena; si se llegara a Puerto Wilches nos sacudiríamos todos. Ciertamente a Petro, por bocón y por ocurrencias raras, lo atacan por todas partes y lo tienen casi enloquecido, pero en el fondo su problema es de Bogotá, no nuestro. Aquí todo parece tranquilo, Vanguardia informa sobre el diario discurrir social político y económico.


Hablar mal de los demás y despotricar del Gobierno es cosa agradable, no se pueden defender. Si hay un sacudón político desataremos la lengua y adelante valientes muchachos. Amén.


En California no llegó a existir tanto oro que justificara la “fiebre del oro” que hizo posible la colonización de muy extensas regiones. El fenómeno de su existencia real fue astutamente manejado por los Gobiernos de la época que lograron el milagro de unir en un país a San Francisco con New York.


Al Che Guevara le dieron la gloria quienes lo ejecutaron, ciertamente los verdugos lo hicieron mártir, héroe y crearon el mito. Muerto por causas naturales en las selvas de Bolivia, no habría pasado a la historia.


Al Capone, el capo de los capos, era tenido como el supergenio del hampa, valiente, sin escrúpulos. Se le considera el más grande organizador del crimen que hubiera existido. Fue a la cárcel por evadir impuestos, no por crímenes; durmió en ella varios años y vivió y murió tranquilo en su casa.

Autor:
Orlando Pinilla Prada
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