Miércoles 05 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Nada es blanco o negro

Columnista: Óscar Rey Vesga

Tengo que ser sincero, me apasiona el análisis académico de la polarización política que vive el mundo, las discusiones que se generan en redes sociales llenas de odio, de posiciones radicales a favor o en contra de candidatos, políticas públicas o hechos relevantes. Después de un largo tiempo de observación poco formal, he llegado a entender que cada ser humano hace lectura de la realidad desde sus propias experiencias; nada es blanco o negro, tampoco es gris, todo depende y es relativo.

La relatividad de posiciones, en muchas ocasiones incompatibles, se viven no solo en el debate político sino en entornos laborales, familiares o inclusive entre amigos, cualquier tema controversial puede convertirse en “pelea” irreconciliable. En búsqueda de encontrar razones a este comportamiento humano, llegó a mis manos un estudio de la Universidad de Pensilvania, liderado por sociólogos que comparten mi pasión por entender cómo tenemos la capacidad de interpretar la realidad de formas absolutamente distintas entre unos y otros. Utilizando un reporte publicado por la NASA en 2013, sobre calentamiento global y su efecto en los niveles de hielo en el mar ártico, los científicos decidieron investigar el efecto que pueden tener las redes sociales en el análisis de información científica que ante cualquiera parecería “obvia”.

Haciendo pública la posición política de los participantes del estudio, se invitaron un igual numero de republicanos y demócratas a analizar la información. Según el estudio, el 66% de los participantes leyeron de manera equivocada el estudio, con mayoría en los republicanos. Posteriormente, los mismos participantes se dividieron para interactuar en redes sociales de manera anónima o manteniendo pública su afiliación política, el resultado mejoró llegando al 88% cuando no se sabía con quién se estaba tratando. El estudio, mostrando cifras adicionales, concluye contundentemente: “la información científica no tiene la capacidad de cambiar el pensamiento del ser humano que siempre será interpretado para acomodarse a sus creencias”.

Si pudiésemos interactuar con los mismos derechos, donde nadie es más importante que otro, la polarización acabaría, dice el estudio. ¿Comparte Usted esa conclusión?

Autor:
Óscar Rey Vesga
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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