Publicado por: Puno Ardila
¿Cómo podemos formar de manera correcta a nuestros hijos, si la sociedad fluye en contra de lo que hemos creído adecuado? Cómo enseñar a los hijos principios que suenan a cantaleta anacrónica y agotadora, mientras los medios enseñan que la violencia es el eje, y los referentes de familia llegan en cine y televisión a favor del destete, no económico, que bienvenido será siempre, sino afectivo, en cuyas producciones la familia en general, y los padres en particular, no son más que lastres en el proceso de adaptación a la sociedad.
Cómo educar en la conducta, si el modelo es que para ser aceptado hay que vestir mal, hablar mal, escribir mal y no pensar. Cómo enseñar honestidad, si deben aprender a sobrevivir donde ser honesto es sinónimo de bobo, y el vivo vive del bobo, y que toca ser vivos; entonces robar, timar y estafar es lo correcto. Desde el ejemplo contundente de los actos delincuenciales de los políticos y la cátedra que imparten los medios de comunicación hasta el ambiente mismo de los colegios, donde la formación verdadera se salió de madre hace mucho tiempo. En los colegios, nuestros hijos se están “formando”, pero no saben leer, ni hablar, ni escribir; no saben dónde viven, ni conocen su propia historia; no saben que la palabra ‘bambuco’ es colombiana, y creen que la cumbia es peruana o mexicana, y que los bailes que identifican a Colombia son el “hip hop” y el “reguetón”, y que las rancheras y las norteñas son las canciones de preparar para el día de la madre. Y es allí, en los colegios, donde están permitiendo que se pierda por completo lo poco que nos queda de identidad, y están permitiendo, a la vez, que los estudiantes pierdan por completo los elementos de nuestra cultura –o lo que queda de ella– y adquieran elementos que los identifican con las culturas norteamericana y mexicana.
Cómo enseñarles a no meterse en las vidas ajenas, si la televisión los mantiene envueltos en novelas grotescas de bajo perfil, y sus referentes en la vida real, con “realities” que prometen el salto a la fama y la riqueza, son Amparo Grisales y –horror– Marbelle, por no citar a esperpentos del corte de Laura Bozzo.
Cómo formar a nuestros hijos para que luchen, estudien y trabajen, si nuestra sociedad les enseña que es mejor el camino rápido del delito, o, en el mejor de los casos, ser parte como producto de la oquedad de la farándula o la mercancía del fútbol.









