Publicado por: Puno Ardila
Entiendo la posición de Diana Giraldo acerca de los padres irresponsables, porque ejemplos hay por montones, pero “cada quien habla de la feria así como le va en ella”.
Funcionarios de la Fiscalía insisten en que hay mujeres que denuncian y se llevan a sus hijos como presión para que el hombre siga con ellas, y ante la salida de su casa, muchas veces la respuesta del hombre es desentenderse, ¿y qué pasa si la cosa es al contrario? La misma vaina. Puedo hablarle con pruebas de un caso en que la mamá presionó con irse y llevarse al hijo, y después exigió una pensión mensual, hasta que el papá recibió la custodia del menor por intermedio de un juzgado de familia, y hasta ahí llegó la responsabilidad de la mamá, que sigue exigiendo colegios caros y buena ropa, eso sí, pero propone dar como pensión esos ochenta mil pesos que Diana comenta, menos de 20% de lo que la ley obligaba al padre.
Causa curiosidad también que si es el papá el demandante, en las instituciones –llenas de mujeres– siempre lo tratan a los madrazos, muy al estilo de Laura Bozo (¡que pase el desgraciado!), y se da por hecho desde el principio que la pobre mujer es la víctima. Y vuelvo al caso anterior: después de dos años de custodia del papá, instituciones que se supone que defienden al niño por encima de la familia, particularmente el ICBF, se han negado a tasar los alimentos del menor, porque “pobre señora, quién sabe qué le habrá hecho ese tipo”.
Es más, volviendo a lo de la utilización de los niños y del cuento de que “me voy de la casa”, la Fiscalía se libró de tantas denuncias y posteriores retractaciones por inasistencia alimentaria, porque se estaba utilizando esta herramienta legal únicamente para presionar al papá de los muchachos para que se “portara bien” con la mamá, y después de una noche de reunión cercana, retiraban la denuncia. Hoy, si se puso la denuncia por inasistencia alimentaria, el padre (o la madre) va para la cárcel, así el denunciante se retracte.
“Mamá es mamá”, pero no siempre, Diana; las mujeres también evaden su responsabilidad, así como los hombres también podemos tener corazón de padre, a pesar de esta terrible sociedad.











