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Lunes 01 de Mayo de 2017 - 12:01 AM

Dad al césar...

Columnista: Puno Ardila

Fue lamentable ese desfile de pastores de Ríos de Vida, poseídos por quién sabe qué espíritu maligno; sin embargo, el resultado de la payasada fue motivación para los asistentes: hacen reír a la concurrencia, y alivian al triste y al afligido; eso es bueno.

Todo lo demás es malo, perverso, porque estos pastores usan los textos bíblicos para lucrarse, y ahora, como lo manifestaron abierta y públicamente, van tras el poder, desde juntas comunales hasta la presidencia de Colombia. Y aquí criticando a los fundamentalistas del islam, como si no los tuviéramos también, gritando que ese es el mandato de dios, pero es el mandato de personajes codiciosos y oscuros, cuya avaricia atropella la dignidad de todos.

Pero hay que reconocer la importancia que la religión ha adquirido, a falta de una verdadera educación, y que los afligidos buscan consuelo en textos bíblicos y en el consejo de sus pastores (hasta para problemas de pareja, en lo que suelen ser expertos consejeros los sacerdotes, quién sabe por qué, si ellos de eso no debieran saber nada).

Entonces propongo, muy respetuosamente, que las iglesias de nuestro país, así como las sectas, las de garaje y las que ya tienen monumentales edificios, sean formalizadas, y se garantice que allí puedan predicarse mensajes de paz, aliento y vida, pero con las siguientes condiciones.

Las iglesias, las sectas y todas las congregaciones relacionadas con la religión deben limitarse únicamente a la divulgación y al ejercicio de la palabra que redima para la salvación en la vida eterna.

Dichas instituciones no tendrán derecho legal de captación alguna de recursos, puesto que para ello deberán constituirse en entidad financiera, con los pagos de los derechos respectivos, y acogerse a las leyes contables del país.

Como está dicho en el numeral 1, los temas tratados en las celebraciones religiosas deberán limitarse al engrandecimiento espiritual, así que no hay cabida alguna para la política.

Que se separe de la religión lo económico y lo político, y así todos estaremos felices: “Al césar lo que es del césar, y a dios lo que es de dios” (Mateo 22:21).

Autor:
Puno Ardila
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