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Lunes 31 de Julio de 2017 - 12:01 AM

La oquedad de los homenajes

Columnista: Puno Ardila

No deja uno de preguntarse en manos de quiénes estamos cada vez que los escogidos por nuestra pobre democracia hacen demostraciones de torpeza e ignorancia, tan lejos de ser modelos para los ciudadanos; tan lejos de ser puntos de referencia por su liderazgo, por su intelecto, por su cultura. En manos de estos “dirigentes” está rendir homenaje a quienes han puesto en alto la bandera de Colombia. Se me ocurren muchos nombres. En deportes, montones: Cochise, Lucho, Parra, Chavito, Urán, Nairo, el Pibe, Higuita, Falcao, James, Cuadrado, Ibargüen, Bellingrodt, Pambelé, Valdez… (Ah, Juan Valdez también). Ni se diga en artes, desde los buenos buenos hasta los famosos, que no son tan artistas por buenos como por famosos; pero todos -eso sí- dejan muy en alto el nombre de Colombia: Botero, Vives, Shakira, Petrona, Totó…

Es interminable la lista de quienes verdaderamente merecen los homenajes de quienes gobiernan nuestro país. Pero estos personajes, llámense presidentes, congresistas, alcaldes, concejales, diputados o gobernadores, que obedecen a criterios forjados por Olímpica, RCN, El Espacio, VEA, resultan rindiendo honores a Maluma y a Norberto, cuyas hojas de vida, con toda seguridad, mostrarán resultados de trabajo duro y de altos logros personales; especialmente Norberto, que a pesar de haber recibido críticas, y hasta maltrato, por razones que no expondremos aquí, no deja de ser una persona admirable por sus éxitos en la profesión que escogió. ¿Pero cuál es en realidad el aporte de Norberto a Colombia?, ¿la calidad y la belleza de los peinados? De verdad, ¿cuál es? Y ni se diga Maluma, de quien afortunadamente desconozco su vida privada: ¿en verdad este tipo ha brindado algún aporte a Colombia?

En justicia, para casos sublimes, como un reconocimiento o una condecoración del Gobierno, el nombre del homenajeado debe sustentarse como es debido. En Santander, al revés, parece que nuestros brillantes diputados están empezando a considerar el prontuario y no la hoja de vida para aquello de los homenajes, porque no dice algo distinto el que se haya condecorado a un personaje de tan dudosa reputación, precisamente destituido de su cargo por corrupción.

Autor:
Puno Ardila
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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