Lunes 05 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

Incoherencias administrativas

Columnista: Puno Ardila

Es increíble cómo los gobernantes que elige nuestra democracia siguen “administrando” con las patas, como si no tuvieran la más mínima capacidad de sospechar que las acciones tienen reacciones: como vender las empresas públicas para invertir en bienes fungibles lo que no se roban; como gastarse una fortuna del erario y endeudarnos hasta la médula para montar un servicio de transporte público, y, al tiempo, se incentiva a la ciudadanía para emplear otro servicio.

Mientras la carrera mínima de taxi sube 4 %, el pasaje en Metrolínea sube 10 %. No es mayor cosa la diferencia en pesos, en verdad, pero en las sumas que deja pendientes el aumento del salario mínimo es otro cantar; hagan las cuentas, y verán.

Pero hay un problema mayor: las cada vez más cercanas tarifas del transporte público masivo con el individual, que en nuestra región de carreras mínimas hace que la gente (ni boba que fuera) prefiera el taxi al bus. Dos o tres personas juntas preferirán pagar un servicio de taxi de $5.300 a viajar apretujados en un bus y por el mismo viaje al centro pagar $6.900. Ni bobos que fueran. Peor aún, si tenemos en cuenta la enorme cantidad de vehículos piratas, que prestan el mismo servicio a precio de tripa picha, es fácil deducir que el transporte en el área metropolitana está lejos de ser masivo. Es más, contemos con que el transporte masivo no llega a las zonas en donde más se necesita.

¿Cuál es el resultado? El que seguimos viendo: las calles, anegadas de carros y motos, que se han multiplicado por decisiones administrativas incoherentes relacionadas con planeación urbana; con normas apresuradas, como el pico y placa; con la venta incontrolada de vehículos; hasta con la expedición de licencias de conducción a quienes no tienen idea de manejar un vehículo por una vía pública.

En fin, no son precisamente nuestros gobernantes modelos de coherencia; empezando porque nombran en cargos de poder a acémilas cuyas únicas destrezas son pegar afiches y repartir tamales.

Veamos, por ejemplo, lo que encabeza la educación regional; y dejemos el tema abierto para otra oportunidad.

Autor:
Puno Ardila
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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