Lunes 05 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

“Sale”

Columnista: Puno Ardila

Nuestra democracia es una belleza, amplia y generosa. Ni siquiera le da la talla Jesús, que acogía en el seno de su propuesta social a ladrones y prostitutas. No, nuestra democracia tiene canto para que quepa la peor calaña de una sociedad, o cuando menos así se ve, tanto en la nómina de los que gobiernan nuestro país como en el ramillete de los que están por estos días buscando clientela para sus votos.

Y son, generalmente, los mismos con las mismas: ladrones de todas las clases (excepto los ladrones por pura necesidad, que no son bien vistos por nuestra sociedad; así que quienes se hayan robado un pollo o un caldo de gallina están pudriéndose en las cárceles), estafadores, timadores, ladrones de bancos (de las dos clases, los que asaltan el banco y los que tienen el banco), prostitutas, los hijos de las prostitutas (que esto no es un delito, conste, pero es de ellos de lo que más hay en nuestros entes gubernamentales), expropiadores de tierras (de todas las clases también: de los que sacaron al campesino a plomo o con amenazas y de los que “compraron” y nunca pagaron), los hijos, los nietos, los hermanos y los cónyuges de los que ya han pertenecido al gobierno, que hayan sido o no condenados por sus delitos.

De todo eso tenemos como oferta electoral, sin contar los que han sido instrumento, legal o ilegal, de aquellos que ya listamos, que también terminan acogidos por nuestra generosa democracia; es decir, desde los jefes de sicarios hasta los que han pegado afiches. Ellos consideran que tanta “experiencia política” vale para que sea reconocida en las urnas. Y así será.

Falta agregar que nuestra democracia no tiene sistema de selección. No es como llegar a una empresa cualquiera, en que el candidato, en vez de prontuario o apellido, presenta hoja de vida, no solo decente, sino suficiente para el cargo al que se postula, que demuestre que tiene en uso masa encefálica hábil para administrar, no para seguir cometiendo delitos.

En fin; hay tanto que escoger, que hay muy poco que escoger.

Autor:
Puno Ardila
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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