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Lunes 09 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Sobre el robo bancario

Columnista: Puno Ardila

Dice Fernando Barbosa que “Mientras Cavipetrol se demoró cincuenta años para que todos sus activos llegaran a un billón de pesos (con el aporte de trabajadores y pensionados), solo las utilidades de un banco colombiano llegaron únicamente en 2011 a la oprobiosa suma de 3,6 billones. Y nuestra clase dirigente, César Gaviria en particular, declara orondo y orgulloso que el sistema bancario colombiano es ejemplo de solidez en Latinoamérica y el mundo… Por supuesto que ese notorio “blindaje” proviene de que en el resto de países capitalistas los bancos no pueden cobrar las exageradísimas tasas por servicios que en Colombia la banca aplica. ¿De qué sirve a esa inmensa mayoría de colombianos, que apenas gana el salario mínimo, contar con semejante aparato bancario que solo infla las arcas de sus propietarios? ¿Les ayuda a solucionar sus angustias económicas? No lo creo; más bien se las acrecienta”.


Parece que el poder que el Estado otorga a la banca no tiene límites, así que esta arremete contra la ciudadanía y sus actos quedan impunes. Entre todo lo comentado ya, veamos dos hechos particulares: uno, que estos chepitos financieros recurren al acoso, y no solo para vender sus “productos”, sino para el cobro, y llaman al teléfono residencial, como sea y a la hora que sea, sin respeto alguno; otro, que animan a las empresas para que se pague a sus empleados por consignación en cuentas de nómina, sin cobro de “manejo” (aunque no manejen nada), pero el banco, porque así lo considera justo, sin consultar a nadie, ni siquiera al titular, convierte la cuenta en “normal”, y comienza a sobregirar la cuenta de ahorros y va descontando periódicamente el valor del dichoso “manejo”, así que si la víctima no se aparece, termina al final reportada en ‘Datacrédito’, entidad cómplice de estos sinvergüenzas. Y la víctima termina pagando, y resignándose, porque la suma hurtada no amerita un proceso jurídico contra este sistema ignominioso.


Jurídicamente, no puede acusarse a la banca de robar, porque no hace nada “ilegal” (doy fe). ‘Robar’, según el DRAE, es “tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea”. Tarde o temprano ha de llegarle su hora, y si los colombianos nos unimos, no estaremos reclamando por cinco mil pesos de un sobregiro inexistente o cincuenta mil pesos de “manejo”; estaremos consiguiendo que la banca y el Estado, por supuesto, nos respeten, a nosotros y a nuestra dignidad, y dejen de robarnos el dinero que con tanto esfuerzo conseguimos para sobrevivir a todo este pillaje institucional.

Autor:
Puno Ardila
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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