Lunes 28 de Julio de 2014
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Rafael Gutierrez Solano
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Jueves 20 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

Navidad bumanguesa

Autor: Rafael Gutierrez Solano

Los ciudadanos hemos seguido con atención los informes y crónicas que se han hecho públicos por parte de la Unidad Investigativa de este diario, de “Bucaramanga Cómo Vamos” y “Transparencia por Santander” en temas que atañen con la gestión administrativa en esta ciudad y el Departamento. Culminando el presente año, debemos anotar que asuntos cruciales para el normal vivir que exige cualquier persona no han sido atendidos y resueltos con la diligencia y responsabilidad que ello implica, en quienes tienen el deber de asumirlos. Veamos: seguimos padeciendo de un desorden en la movilidad vehicular, que se ha traducido en caos en múltiples lugares, aunado al deterioro de la malla vial. Los vendedores ambulantes con los cuales se ha tenido desde hace años, y ahora un tratamiento de tolerancia inaudito, han convertido muchos sectores de esta urbe en típicos muladares, como ocurrió o sigue ocurriendo con el parque San Pío, donde individuos inescrupulosos decidieron poner un punto de “engorde” y venta de pollos, según denuncia hecha por este periódico. Es decir, el espacio público tomado de asalto y no pasa nada.
El desaseo es otro lunar que desvirtúa de plano el calificativo ya abandonado de “Ciudad Bonita”. Ayer no más aparece un amplio informe periodístico, también de este medio, que muestra como el Centro, culminada la jornada diaria de actividad comercial de formales e informales, se convierte en un “Carrasquito”, donde hasta los mismos indigentes que pernoctan en las calles se quejan ante los funcionarios de la Emab, porque las basuras no los dejan conciliar el sueño. La incultura ciudadana, donde brillan por su ausencia programas institucionales para contrarrestarla; los niveles de violencia, la inseguridad, la piratería en las calles, etcétera, completan un panorama poco alentador, que no requiere mayor demostración, pues sólo basta con recorrer la metrópoli, para cerciorarse de una problemática que no controlan las autoridades.
Quizás la mejor manera de paliar en algo la desazón que produce tanto desgreño es ausentarse de la ciudad en esta temporada vacacional, observar lo que ocurre en otros destinos diferentes y hacerse a la idea de que es válido el aforismo que nos recuerda como en lo que administración pública se refiere “todo cambia, para que nada cambie”. Nota: A todos mis lectores y demás ciudadanos, una Feliz Navidad y un prospero Año Nuevo 2013. Por vacaciones de su autor, esta columna solo volverá a aparecer hasta el día 17 de enero del próximo año.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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