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Rafael Gutierrez Solano
Jueves 07 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Efemérides

Publicado por: Rafael Gutierrez Solano

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El fin de semana anterior asistí en compañía del académico Juvenal Fonseca Moreno ,representando a la Academia de Historia de Santander, a la conmemoración del Bicentenario de la Batalla de Cúcuta. En esa noble ciudad se libró una cruenta pero corta batalla entre el entonces coronel Simón Bolívar y el realista Ramón Correa, confrontación que logró liberar a ese pueblo del dominio español.

El comandante ibérico huyó ante la arremetida patriota, dándose inicio a la Campaña Admirable que condujo a Bolívar hasta Caracas. En la ciudad de Mérida se le otorgó el título de Libertador. Sea esta, ocasión propicia para reflexionar sobre un pasaje histórico que nos recuerda lo que significaron algunos de los adalides de la libertad de los pueblos de América y la manera como su legado político ha sido desdibujado posteriormente.

Si estos prohombres resucitaran, seguramente volverían a sus tumbas inmortales, al observar el triste espectáculo en que se han sumido algunas de estas naciones, dirigidas en ciertos casos por personajes mediocres y corruptos: América siempre ha sido tierra pródiga para el florecimiento de hombres apasionados por la libertad.

Las figuras cimeras de dos recios varones, Simón Bolívar y José de San Martín, se destacan entre el conjunto de nuestros próceres. Sus luchas se complementan y sus glorias se engrandecen mutuamente. Bolívar hacia el Sur con sus legiones gana la libertad de su patria y la de Colombia; San Martín hacia el Norte, afianzando la libertad de su patria y liberando a Chile.

Tras ocho años de campaña contra los ejércitos de España, han aprendido a conocerse a través de los partes e informes que publican las Gacetas. A medida que transcurre el tiempo, uno y otro se aproximan a la meta de sus grandes destinos: la seguridad de la gran patria americana.

En junio de 1822, encontrándose Bolívar en Quito, escribió a San Martín Protector del Perú, quien no tardó en responderle expresándole que América no olvidaría el día en que se abrazaran. El 26 de julio la fragata Macedonia remontó el río Guayas hacia el puerto de Guayaquil y echó anclas en el muelle. Bolívar lo esperó en su residencia oficial con su Estado Mayor. Lo recibió en la puerta con hermosas y afectivas palabras. Tuvieron a solas dos grandes entrevistas entre el 26 y 27 de julio; al despedirse, Bolívar le obsequió su retrato como prueba de amistad. En Boulogne-sur-mer donde San Martín murió en 1850, el retrato de nuestro Libertador permaneció siempre colgado en uno de los muros de su dormitorio.

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