Publicado por: Rafael Gutierrez Solano
A propósito del atentado al Director de la Unidad Investigativa de la Revista Semana, el periodista Ricardo Calderón y de nuevas amenazas que han surgido contra otros comunicadores sociales, todos los que en este país sentimos admiración y respeto por esta profesión, debemos expresarles nuestra solidaridad y ratificarles que deben seguir adelante con su trabajo, pues tales actos cobardes propios de organizaciones delincuenciales, no impedirán que la prensa denuncie y destape la podredumbre que desde hace tiempo carcome a este país.
El compromiso más importante del periodista serio, responsable y profesional es con la verdad, sin importar los costos que deba asumir, sobre todo los que con juicio y esmero adelantan investigaciones de alto riesgo. Su contribución es de un valor incalculable, en estas épocas donde lo que se busca es que las tropelías, atentados, robos al erario, chuzadas, grandes estafas, etc. se tapen, echarles tierra, y así seguir soportando a individuos que posan de redentores de la patria o destacados dirigentes, cuando son unos redomados pillos de cuello blanco. Los medios de comunicación tienen un rol vital en la formación de la conciencia de las personas. El mejor homenaje que puede hacerse a un medio de comunicación es el de confirmar con el paso del tiempo, que éste ha garantizado la libertad de expresar su pensamiento a quienes de una u otra forma tienen acceso a él. Quien vive sin pensar, no puede decir que vive. Es un derecho natural, y más tratándose de que quien ejerce el periodismo, consigne por escrito en documentos, crónicas, columnas, etc., para que la gente se entere de lo que ocurre en su entorno, en especial de todo aquello que afecta gravemente a sociedades como esta, donde la corrupción ha permeado la vida pública y privada a extremos que dan vergüenza.
Hay que defender la libertad de expresión, condenar la censura de prensa y expresar nuestro rechazo a todos aquellos que prevalidos de su poder, buscan torpedear la labor periodística. La tarea encomiable del periodista que suple o es más ágil en muchos casos que los medios de control del Estado, se identifica con este pensamiento: “cuando se llama inútilmente a la puerta de ciertas verdades, es preciso intentar penetrar por la ventana”.









