Jueves 01 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Salvajismo y terror

Columnista: Rafael Gutierrez Solano

Sí, esos son los calificativos para protestar por la última ronda de barbarie patrocinada sin justificación por una organización al margen de la ley. Ni más, ni menos. Observamos por diferentes noticieros de televisión los rostros de los soldados profesionales masacrados en el departamento de Norte de Santander cuando hacían labores de patrullaje en el sector de “El Tablazo”, y por su juventud, podían ser nuestros hijos. Triste y doloroso. Tal hecho mueve las fibras de los sentimientos al saber que las ilusiones y proyectos en las mentes de estos adolescentes y sus familias se frustraron por culpa de unos forajidos que siguen apostándole a la criminalidad para “posicionarse” en una mesa de negociación, en la cual ya nadie cree. Es su estilo hipócrita y perverso: matar y hablar de paz. En eso se la ha pasado el Eln los últimos 30 años: haciendo daño y engañando al país, sin entender que todos esos estropicios son inútiles. De nada vale destruir lo que no han hecho.

Colombia está harta de guerra, de violencia. No es concebible que después de inacabables periodos de pendencia, sus descalificados promotores no acierten a transformarse, buscando caminos civilizados para enterrar por siempre sus sucios métodos. Cada vez es más tarde para cesar esa orgía de sangre que al parecer alimenta sus pérfidas almas. Cualquiera puede enamorarse de un ideal y enarbolarlo como bandera, pero no convertirlo en un instrumento de combate, de agresión. A eso le apuesta el mencionado grupo extremista, olvidando que un hombre armado hasta los dientes proclama su flaqueza, cuando no su cobardía. Un hombre que lucha sin armas da a entender a los demás que tiene confianza absoluta en su valor e inteligencia.

De suerte que por este equivocado camino de la amenaza, el terror y la destrucción, las ideas en vez de utilizarlas para crear obras durables, memorias para el futuro y ejemplo para las nuevas generaciones, sirven para aniquilarlo todo, pereciendo ellas también entre las ruinas. Lo dicho tampoco lo comprenden las corruptas autoridades venezolanas que les dan refugio, sin ningún pudor. Tan difíciles y repudiables circunstancias que mueven una confrontación estúpida y sin sentido han provocado que los ciudadanos pongamos nuestra fe y destino en los cuarteles, dejando a un lado el ideario, base de la creación y el desarrollo. ¡Qué lamentable!

Autor:
Rafael Gutierrez Solano
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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