Jueves 21 de Junio de 2018 - 12:01 AM

El colmo…

Columnista: Rafael Gutierrez Solano

Además de la desilusión generada por la regular presentación de nuestra selección de fútbol en Rusia, ahora debemos sumarle un agravante: el deplorable comportamiento de unos individuos en esa Nación, ubicado presuntamente en las fronteras del delito, a quienes da pena llamarlos compatriotas, los que aprovechándose de la ignorancia en el idioma español de unas ciudadanas japonesas, las abordaron de manera indebida, para que se insultaran o agraviaran a sí mismas. Otros iguales de “audaces” subieron a las redes sociales una grabación donde se observa que a unos binóculos les introducen licor, violando las normas que prohíben tales conductas en los escenarios deportivos. A la par de ser una actitud reprochable, son unos torpes, pues estamos seguros que las autoridades rusas ya los rastrearon para sancionarlos, ojalá con todo el rigor, lo cual deberá ser avalado por nuestra Cancillería. Esos videos ya se conocen a nivel mundial y han generado repudio colectivo.

Es increíble que se presenten estas circunstancias en un país extranjero donde se supone que lo primero a lo que se va es a disfrutar de su cultura, respetando las leyes de esas naciones. Aparte de los motivos que hayan tenido esos sujetos inescrupulosos, ni siquiera una derrota como la propinada por los japoneses justifica esas actuaciones. Deshonraron la camiseta de la selección y a un país entero. Por culpa de esas actitudes nos retienen en los aeropuertos, requisan con desconfianza y miran con prevención en regiones foráneas. Con esa clase de “embajadores”, ¿cómo quejarnos? La inmensa mayoría de colombianos no somos así.

La malicia indígena con la que debiéramos hacer honor a nuestros antepasados no opera en estos casos. Lo que ha hecho carrera vergonzosa es la cultura traqueta, donde se premia al avivato y no al esforzado; se admira al ordinario y no al recatado y se celebra al que hace trampa y no al correcto. En tal franja se sitúan esos sujetos. Es el pésimo ejemplo que cunde como una epidemia, casi sin remedio. Cuántas veces no hemos visto a gentes que se sienten halagadas del alternar con exconvictos, saqueadores del erario, bandidos de cuello blanco o con estos turistas de pacotilla que nos hicieron quedar peor que la selección.

Un marcador es remediable; esos atropellos no lo sabemos.

Autor:
Rafael Gutierrez Solano
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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