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Jueves 26 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Incultura y vergüenza

Columnista: Rafael Gutierrez Solano

Si la cultura es uno de los elementos integrales de la civilización, y el mayor grado de cultura de un pueblo coincide con el de su civilización, es de presumir que las personas que integran la comitiva del presidente de los Estados Unidos -la primera potencia del mundo desarrollado, la Nación donde se supone irradian las luces de la disciplina y el orden- siempre observarán un comportamiento acorde con su formación y serán ejemplo ante todos los demás, pobres mortales, cuando arriban a un país como el nuestro, considerado por muchos en el Norte como de tercera categoría. Pero qué ocurrió: como en la canción de Rubén Blades, Pedro Navajas, “... la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...”, los agentes de seguridad del mandatario americano no hicieron honor a la leyenda que aparece a la entrada del edificio del Servicio Secreto de los Estados Unidos en Washington que menciona en su columna del domingo pasado la periodista María Isabel Rueda, y que reza así: “merecedores de credibilidad y confianza”.

No respetaron el aforismo citado porque todo quedó al descubierto por “amarrarle conejo” a una o unas damas de compañía, según las califica el alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, y esos agentes no fueron ni tan creíbles, ni tan confiables, no solo para las muchachas prepago sino para el mismo señor Obama que tuvo que despedirlos y calificarlos como “bobos”, expresión bastante generosa para estos sujetos que con su conducta reprochable, enlodaron el nombre de una ciudad emblemática y muy querida por todos los colombianos: Cartagena de Indias. Esa doble moral, esa laxitud en las costumbres, ese desparpajo con que muchos americanos ven el mundo, es lo que les permite predicar sin dar ejemplo.

Ahora resulta que por obra y gracia de poderosos medios de comunicación como CNN, Times, Washington Post, Boston Globe, y no se cuántos más, pasamos de víctimas a victimarios, ubicando a una ciudad hospitalaria y cálida con todos sus visitantes, como la capital de la prostitución en el continente. Qué descaro y cinismo de esos comunicadores que estoy cierto no han hecho la mínima investigación para enterarse de la verdad de lo ocurrido. Debemos entonces reiterar que en casos como este el hombre está más cerca del gusano que del ángel, y que todo es relativo, dependiendo de quién cometa el pecado. Esa filosofía dañina es la que ha puesto en entredicho ante todo el planeta a una sociedad que es modelo en otros temas de vital importancia para el mundo.

Autor:
Rafael Gutierrez Solano
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