Domingo 04 de Febrero de 2018 - 12:01 AM

El miedo debajo de la piel

Columnista: Rafael Nieto Loaiza

El deterioro de la seguridad, en todas sus facetas, es alarmante. Por un lado, los grupos terroristas despliegan sus acciones a lo largo y ancho del territorio nacional. El Eln realiza sangrientos ataques terroristas en ciudades que no tienen tradición de presencia de grupos guerrilleros, como Barranquilla y Soledad, con la certeza plena de que con el pretexto de “la paz” más temprano que tarde el Gobierno dejará en la impunidad sus crímenes.

Las “disidencias” de las Farc asesinan policías y extorsionan en los llanos, en la Orinoquía y en la costa caribe. Y ambas guerrillas, más las bandas criminales, inundan de coca el país entero.

Por el otro, la delincuencia común es cada día más violenta y sofisticada. Bandas especializadas roban celulares, relojes, bicicletas y carros de alta gama y blindados, y asaltan taxis, viviendas, bancos y transportadoras de valores, cada día con más crueldad y sangre. Y los depredadores sexuales se pasean orondos entre nuestros niños y jóvenes.

Al mismo tiempo, algunos grupos indígenas invaden fincas, destruyen cultivos, bloquean carreteras, cobran peajes y maltratan a las autoridades con la respuesta timorata de la Fiscalía, el silencio cómplice de los jueces y la equívoca interpretación de los derechos de las poblaciones indígenas por parte de la Corte Constitucional.

Mientras tanto, el sistema judicial deja en libertad a los delincuentes, en ocasiones aun cuando son capturados en flagrancia, y la reincidencia no tiene mayor efecto judicial.

Para rematar, las Fuerzas Militares están en una crisis que va desde un distanciamiento de sus bases frente a las cúpulas hasta el recorte presupuestal, el debilitamiento de sus capacidades operativas y de inteligencia, y la ausencia total de moral de combate.

Como resultado, las organizaciones criminales están muy fuertes y muy ricas, el Estado no tiene capacidad de combatirlas con eficacia, y a los ciudadanos de pie nos crece el miedo bajo la piel y vivimos en una creciente sensación de inseguridad.

Autor:
Rafael Nieto Loaiza
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad